Los Spurs de DeRozan y Aldridge arrancan una victoria en Detroit

Los Spurs suman fuera de casa y empiezan a desatarse como vienen haciéndolo durante los últimos 20 años. Llevan cinco victorias seguidas, la última en Detroit por 107-119, y ya no quieren parar hasta el final. Y además lo hacen volviendo a ver a Gasol, que ya regresó de su lesión pero no anotando ni con continuidad, en sus filas.

Los Pistons salieron arrollando como ya han hecho en algunos de sus últimos encuentros, pero esta vez les bastó poco. No llegaron ni al final del primer periodo con una buena ventaja, que se había ido ya a los 15 en los primeros compases.

Fue con los primeros cambios, sobre todo con el aporte en ambos lados de Marco Belinelli, cuando empezó a cambiar la tendencia. Y desde ahí salió la apisonadora con el único objetivo de matar el partido; si bien no lo consiguió del todo, sí en parte. El parcial fue tremendo, tanto que en sólo medio cuarto los Pistons habían pasado de ganar de 9 (31-22) a perder de 12 (35-47).

Blake Griffin fue el mejor de los Pistons, terminó con 34 puntos y 8 asistencias, pero no podía con todo. Absorbía lo que podía y ejercía de eje pivotal de todo el ataque local, pero no podía con todo. Tampoco le ayudaban sus compañeros en defensa, ya que si no era Aldridge en los postes eran otros los que percutían desde fuera o metiéndose hacia dentro sin que nadie más pusiera un tope.

La diferencia siempre se mantuvo hasta el final del encuentro entre los 8 y los 14 puntos, no bajó de ahí. El ejercicio de contención de los Spurs recuerda a ese equipo sólido que muchos temían no ver más. Sólo han perdido dos partidos de los últimos diez, todavía les queda cuerda.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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