Del ‘College’ a la NBA: lo que crítica Durant del fenómeno Doncic

“Doncic jugó en Europa la temporada pasada mientras que el resto de rookie estaban en College (las universidades estadounidenses). Así que él ya jugaba y aprendía en la segunda mejor liga del mundo sin tener que ir a clase, a las salas de estudio… nada de todas esas actividades extra con las que sí tenían que cumplir el resto de los chicos. Él lleva pudiendo concentrarse solo en su juego desde, tal vez, los 14 años. Eso le da ventaja y se nota que no es inseguro, no tiene miedo en los momentos importantes. Va a ser una fuerza en la NBA”. Estas palabras de Kevin Durant sobre la diferencia entre Doncic y la gran mayoría de sus pares de la camada de 2018 han creado ciertas discrepancias, aunque no se alejan mucho de las dichas por LeBron James tras medirse por primera vez con el esloveno.

“Creo que los jugadores europeos se desarrollan más rápido que los de la NBA, es decir, que los estadounidenses. Creo que (Doncic) ha estado en una etapa prodesarrollo ¿durante cuántos años? ¿Desde que tenía 15? Por eso no pienso que esto (finales apretados de partido en campo contrario) le intimide. No creo que este tipo de partidos sean algo que no haya visto antes. Eso es lo mejor del baloncesto europeo, del baloncesto profesional allí: desarrollan a sus jugadores a edades muy tempranas“, aseguró James tras el duelo que midió a ambos en el Staples Center.

Ninguno de los dos pone el acento en los niveles formativos y educativos obtenidos por una y otra parte, sino en algo completamente cierto: la diferencia de exigencia permitida que tuvo Doncic con respecto a sus competidores por el premio a mejor rookie del año fue enorme durante las últimas temporadas. De esta forma, la curva de desarrollo entre Doncic y el resto de novatos es muy distinta: él ya está maduro; el resto, no.

El esloveno se integró completamente a la disciplina del primer equipo del Real Madrid con tan 16 años, compitiendo hasta el pasado verano, ya con 18, de tú a tú con los grandes jugadores del Viejo Continente. Encuentros de alto nivel que nombres como Dandre Ayton o Marvin Bagley, uno y dos del draft, respectivamente, no pudieron disputar en sus primer y único año en la universidad. Ellos se midieron a rivales que en su inmensa mayoría desarrollaran sus vidas lejos del baloncesto de élite. Una estancia escolar obligatoria de un año (conocida como one and done) a la que no tuvo que enfrentarse el exjugador blanco por los criterios de elegibilidad establecidos en el Convenio Coletivo de la NBA en 2005 y que pararon en seco el salto directo desde el instituto a la Liga norteamericana. 

Criterios de elegibilidad

Todos los jugadores deben haber cumplido 19 años de edad en el año natural del draft y, si no son internacionales, que haya transcurrido al menos un año desde que se graduara su curso del instituto.

Los llamados internacionales son aquellos que han residido fuera de Estados Unidos durante los tres años anteriores al draft y que ni se han matriculado en alguna universidad del país ni graduado en algún instituto estadounidense. Cumplidas esas condiciones, los jugadores pueden formar parte del draft o bien, declarándose elegibles (sino no pueden ser seleccionados) o bien de manera automática.

En cuanto a los jugadores no internacionales, se produce una selección automática en cualquiera de los siguientes casos. Haber cumplido los cuatro años de formación universitaria, haber pasado cuatro años desde la graduación de su curso de instituto o haber disfrutado de un contrato profesional en cualquier competición del mundo.

En cuanto a los internacionales, entran automáticamente en el draft si han cumplido 22 años o si han jugado al baloncesto con un contrato profesional en cualquier otra competición de Estados Unidos ajena a la NBA.

One and done

El one and done es uno de los grandes caballos de batalla en todas las negociaciones entre sindicato y patronal de la NBA. Esta regla se estableció en el Convenio Colectivo de 2005 cuando David Stern aún era comisionado de la Liga y se basa en dos premisas: la oficial y la oficiosa. La primera se rige en que algunos de los jugadores que saltaban directamente de los institutos no estaban preparados para hacer frente al ambiente voraz del mejor campeonato del mundo. Muchos cadáveres quedaban por el camino, se decía, y pasar por la universidad evitaría eso.

La segunda (y oculta entre las sombras) se basa única y exclusivamente en criterios económicos. La NCAA entendía, y no sin razón, que si las grandes promesas no pasaban ni una pequeño periodo de tiempo sobre las pistas universitarias, la televisión dejaría de estar interesada en retransmitir sus competiciones. Y sin televisión, no hay dinero. Y sin dinero, el negocio se hunde. Que una estrella mediática del nivel de LeBron James cambiara St. Vincent-St. Mary por la NBA, sin paso intermedio por el College, fue un duro golpe (económico y de imagen) para la NCAA.

Muchos jugadores han tildado esta regla de racista: las principales promesas son afroamericanas que en múltiples ocasiones arrastran problemas económicos desde su niñez. Dificultades que se resuelven con un dinero de la NBA al que no pueden acceder si tienen que pasar por la educación superior: los jugadores universitarios tiene expresamente prohibido recibir algún tipo de emolumento durante esta etapa de formación. Aunque algunos escándalos destapados por el FBI han dejado al descubierto muchas trampas en ese sentido.

“La gente que estuvo en contra de que los jugadores llegaran directamente desde el instituto, inventaron muchas excusas, pero creo que en gran parte fue racismo. Nunca he visto a nadie levantarse para protestar sobre las ligas menores de béisbol o hockey. Allí no ganan muchísimo dinero y suelen ser chicos blancos, así que nadie tiene ningún problema. Pero de repente tienes a un chico negro que quiere salir del instituto y ganar millones y eso sí es una mala decisión. Pero saltarse la universidad para ganar 800 dólares al mes en una liga menor de béisbol es una buena decisión. ¿Qué narices está pasando?”, dijo Stan Van Gundy, exentrenador de Detroit Pistons, la pasada temporada. Otro de los argumentos para atacar esa idea es la del servicio militar: si tienes 18 años, puedes servir al ejercito estadounidense ¿y no ir a la NBA?

¿El fin del one and done?

Estos problemas han puesto en duda una norma que pretendía eliminar a los scouts de los gimnasios de instituto y ha dejado abierta la puerta para suprimirla. Según una memoria enviada por la NBA a las 30 franquicias en marzo de 2018, los actuales criterios de elegibilidad podrían quedar excluidos a partir de 2021 o 2020, nunca antes. Un cambio de tendencia en una Liga que estuvo cerca de ampliar esta reglamentación hasta los dos años obligatorios en la universidad.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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