Los Warriors triunfan en Boston en un partido con aroma a final

Lo de esta noche ha sido la confirmación de que las alarmas habían saltado correctamente. Los Golden State Warriors ganaron en Boston su décimo partido consecutivo y ya están donde todos les esperábamos: sembrando el terror allá por donde van. Esta última frase es literal. Han ganando en sus últimas nueve salidas y en canchas como Portland, Denver, a los dos equipos de Los Ángeles, a estos Wizards en claro ascenso y hoy a unos Celtics que tenían una oportunidad para dar un golpe en la mesa. Poco les faltó para hacerlo, pero el campeón no permite rebeliones a nadie.

Tiene bastante mérito lo que hicieron los locales, que estuvieron metidos en el partido todo el tiempo a pesar de que todas las estrellas de los Warriors jugaron bien, muy bien o sobresaliente por momentos. El primero fue Durant (33+9+3 y 2 tapones) que impuso su ley en el primer cuarto. Le tomó el relevo Curry (24+3+3) en el segundo, en el que metió 17 puntos con 5 triples. A pesar de todo los Celtics sólo se fueron perdiendo al descanso por dos, gracias en gran parte a la exhibición de Kyrie Irving (32+6+10+2), que mantenía a su equipo a flote y lo seguiría haciendo hasta los últimos minutos.

A la vuelta del descanso Jason Tatum se soltó y le dio un respiro al base para contrarrestar toda la potencia de fuego del rival. El joven jugador acabó con 20 puntos (7/15 en tiros, 3/5 en triples), 5 rebotes y 3 asistencias. Él y Al Hordford (22+13+3) fueron dos escuderos de lujo para Irving, que aún tenía guardados unos cuantos trucos para el desenlace.

A falta de cuatro minutos el base empezó a encadenar una serie de ataques imposibles, a cada cual más difícil, respondiendo él sólo a todo lo que iban haciendo los Warriors en la otra canasta. Una jugada sobre la defensa de Iguadala con una velocidad en el bote de balón y el movimiento de piernas que nadie más es capaz de hacer fue la guinda a esta serie de aciertos. Pero justo entonces, con empate a 108, Klay Thompson (21 puntos) metió un triple, con su equipo todavía en transición, que se clavó como un cuchillo en el corazón de los Celtics.

Al final, con los Warriors dos arriba, Draymond Green falló dos tiros libres, pero el rebote largo fue a parar a sus manos acabando con toda esperanza de victoria de los de Boston. Es la victoria número 300 de Steve Kerr como entrenador. Alcanza esta cifra antes que nadie. Concretamente 39 partidos antes que Pat Riley, que tenía el récord hasta ahora. A ver quien se atreve a echar el lazo a estos Warriors.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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