Las claves del futuro de Davis: dinero, legado, Celtics y Lakers…

DINERO: UN BAILE DE MILLONES EN SEGUNDO PLANO

Anthony Davis, en marzo cumple 26 años, lleva en la NBA desde 2012 (número 1 del draft por aclamación) y ha ganado ya 70 millones de dólares en contratos con su única franquicia, unos Pelicans que eran Hornets cuando él llegó. Tiene garantizados 27 millones para la próxima temporada con un player option de 28,7 para la 2020-21 que se da por seguro que no ejecutará. En julio de 2015 firmó una extensión por 5 años y 145 millones que entonces eran un récord que ha quedado obsoleto con la escalada salarial que ha seguido en la liga. De esa cantidad perdió unos 25 millones por no llegar a las variables exigidas. En su caso, las lesiones le costaron entrar en los Mejores Quintetos de la temporada 2015-16 y no recibir así el máximo posible pactado.

En los próximos meses, Davis firmará el mayor contrato de su vida, y ahí tienen los Pelicans una ventaja que se ha ido difuminando hasta llegar al momento actual, en el que ya era obvio que un puñado más de millones no iba a retenerle en Nueva Orleans. Antes incluso de que su agente y mano derecha de LeBron James, Rich Paul, comunicara que no firmaría una extensión con los de Louisiana, que podrían darle este verano una ampliación de cinco años y unos 240 millones de dólares. Si apura su contrato y en el verano de 2020 no ejecuta la player option y firma con otra franquicia como agente libre, solo podría hacerlo por cuatro años y 152 millones. Y aquí aparece la vía intermedia que parece especialmente beneficiosa para Davis, que saldría de Nueva Orleans ya y no perdería tanto dinero si lo hace vía traspaso. Quien se haga con él con esta fórmula tendrá sus bird rights y podrá, con esos derechos de veterano, darle una extensión de cinco años y unos 205 millones. Davis tiene además un trade bonus de un 15% extra para él en caso de traspaso.

EL LEGADO:GANAR… Y LA IMPORTANCIA DE DÓNDE HACERLO

Recientemente Anthony Davis reconoció que el dinero es importante, obviamente, pero que está ya en una situación en la que puede permitirse que no sea lo más importante: «El dinero es importante. Otra cosa es que te pregunten si lo es más que el legado que dejas… y eso dura para siempre. El dinero va y viene y yo quiero construir mi legado como jugador. Por eso si hay que elegir dinero o legado, yo prefiero siempre legado».

Desde luego, el concepto legado habla de ganar pero también de un vínculo obvio con las grandes franquicias históricas, como los Lakers y los Celtics. Davis acaba de ver como, por ejemplo, se ha quedado fuera de los titulares del All Star Game aunque promedia 29,3 puntos, 13,3 rebotes y 2,6 tapones por partido. La percepción de que no tiene la relevancia que debería por estar en un equipo como los Pelicans parece que ha anidado definitivamente en la mente de Davis. Una mayor exposición ayuda al legado del que habla y ayuda también, porque no todo es el contrato con la franquicia, a ganar más dinero fuera de las pistas. Incluso en una sociedad tan globalizada, hay mercados que siguen siendo mucho más interesantes que otros para los deportistas de élite.

LA MEDIOCRIDAD DEPORTIVA:LOS ERRORES DE LOS PELICANS

Pero no hay que olvidar que Anthony Davis podría estar tan feliz como está ahora Giannis Antetokounmpo con la apuesta deportiva que están haciendo sus Bucks… y que el griego podría encontrarse tan desencantado en apenas un par de años como ahora el ala-pívot, que es uno de los cinco mejores jugadores del mundo y promedia en su carrera 24 puntos, 10,6 rebotes, 2,4 tapones y 2,1 asistencias por partido. Eso solo ha valido hasta ahora tres series de playoffs disputadas y una segunda ronda como techo. Eliminado por los Warriors en primera ronda de 2015 y en las pasadas semifinales de Conferencia, Davis vio este pasado verano cómo los Pelicans renunciaban a arriesgar con DeMarcus Cousins mientras dejaban ir también a un jugador como Rajon Rondo que jugó un papel clave la pasada temporada.

Y, sin nada de inercia generada tras su exhibición ante los Blazers en primera ronda, están ahora 22-28, a seis partidos de los playoffs del Oeste. El golpe mortal a cualquier plan que tuvieran para retener a un jugador generacional en unos Pelicans a cuyos dueños, la familia Benson, se les suele acusar de tener su energía (y su dinero) concentrados en los Saints (de la NFL), también de su propiedad. Hasta del cuerpo médico se dice que está formado por «sobras del de los Saints». Y las lesiones han jugado, además, un papel clave en los problemas de los Pelicans en los últimos años. En un estado donde el deporte universitario, con los Tigers, tiene también un peso enorme, Davis no está contento con el espacio que ocupa su equipo.

Pero tampoco con lo que se ha construido desde su llegada: fue un número 1 que se fue a Nueva Orleans (entonces Hornets) con solo un 13,7% de opciones. Se quedaron sin él unos Bobcats (ahora Hornets, curiosamente) que habían firmado, en año de lockout, un horrendo 7-59. Desde entonces, los de Carolina han tenido mejor balance global, sin haber hecho nada del otro mundo, que unos Pelicans que solo han superado el 50% de victorias dos veces con AD y que están desde que lo draftearon en un 44% de triunfos, incluida esta temporada. Es decir: más allá del debate de los mercados más o menos pequeños, los Pelicans no han tenido la ambición, la capacidad o la suerte, o una mezcla de todos esos factores, para construir un equipo de máxima aspiración en torno al que seguramente se retirará como uno de los grandes de la historia de la NBA.

LOS LAKERS A ESCENA, ¿VENTAJA O PRESIÓN?

Todos los caminos apuntan, tras el anuncio de hoy, a los Lakers. Aunque cualquier operación se antoja muy compleja porque en todo caso pasa por los Pelicans, que a priori no tienen motivo para precipitar ahora una negocación con la que podrían obtener más en verano. Ahí, si Davis (como ya ha dicho que va a hacer) rechaza una extensión, sí se verían abocados al traspaso. Y con cierta presión entonces en su tejado: en ese momento cada semana empieza a correr en contra del vendedor, que llegaría en el peor caso al cierre de mercado invernal obligado a vender, ya ya seguramente con ofertas a la baja, antes de que el jugador se vaya a cambio de nada en el verano de 2020.

Hay dos factores que alargan la sombra de los Lakers sobre el timing de este proceso: en verano Davis dejó a su agente de toda la vida y firmó con Klutch, la agencia que lleva a LeBron James con Rich Paul, amigo personal de este, al frente. Él ha sido quien ha filtrado ahora las noticias sobe el futuro de Davis. Ahora, a poco más de una semana del cierre de mercado (7 de febrero), aparece una noticia que arrincona a los Celtics, cuya oferta puede ser la mejor posible para los Pelicans… pero que no pueden hacer un traspaso por un jugador que amplió su contrato rookie con la figurada de Designado porque según el último convenio cada franquicia solo puede hacer una operación de este tipo. Y ya la hicieron por Kyrie Irving con los Cavaliers. Si Kyrie no sale del equipo, y no va a salir, no pueden pujar por Davis hasta que el base firme en verano un nuevo contrato y deje sin efecto el anterior.

Hasta entonces, los Lakers tienen ventaja… y toda la presión, claro. Hace casi dos años, Jeanie Buss dio un golpe de estado en la franquicia y sacó de ella a su hermano Jim y al general manager Mitch Kupchak porque no pusieron toda la carne en el asador cuando DeMarcus Cousins iba a salir de Sacramento (se fue con Davis a Nueva Orleans, de hecho). Así que parece obvio que Magic Johnson y Rob Pelinka sí van a poner ahora encima de la mesa todo el arsenal del que disponen. Con, de entrada, menos picks que los Celtics porque estos han vivido de la excelente operación que hicieron con los Nets por Kevin Garnett y Paul Pierce mientras que los angelinos todavía pagan su esfuerzo por sumar a Steve Nash (al final tan fallido). Lonzo Ball, Brandon Ingram, Kyle Kuzma, Josh Hart, Ivica Zubac… si los Lakers quieren que los Pelicans escuchen sus propuestas ya sin esperar a ver qué tienen que enseñar los Celtics, van a tener que poner (rondas al margen) mucho de eso sobre la mesa. Los Celtics podrían lanzar a Jayson Tatum, ya en verano, como eje de una oferta en la que podrían entrar la primera ronda de los Kings en el próximo draft o una primera de los Grizzlies que no tendrán protecciones en 2021. Desde L.A. ya dicen que su propuestas tendría que empezar (empezar, no terminar) en Lonzo Ball, Kyle Kuzma, Ivica Zubac y una primera ronda. Es mucho, pero desde luego no tanto ya que lo que se obtendría es Anthony Davis. En los Lakers no querían hasta ahora ni oir hablar de una posible salida de Lonzo… pero con el extraordinario ala-pívot a tiro, todo eso podría cambiar en un abrir y cerrar de ojos.

EL DESEO DEL JUGADOR APUNTA A LOS ÁNGELES

Todos los pasos que se han hecho públicos desde el verano hacen que sea fácil pensar que Anthony Davis prefiere jugar en los Lakers. Si ese es su deseo, Rich Paul y su entorno trataráN de convencer a Celtics y demás pretendientes de que no hay forma de que el jugaDor firme una extensión con cualquier otro equipo que se haga con él. Así apartarían a algunos de la puja y forzarían su mano definitivamente ante los Pelicans. Es una estrategia muy vieja y que seguramente sea la que vayan a seguir si todo es lo que ahora mismo parece. Es lo que hizo Paul George en Indiana, aunque los Lakers prefirieron esperar a la agencia libre y se quedaron sin él tras el riesgo que sí tomaron los Thunder, como el que han aceptado correr los Raptors con Kawhi Leonard: jugadores en alquiler a los que convencer ya una vez en tu casa. A OKC le ha funcionado. Pero, ¿quiere Ainge correr un riesgo similar cuando ya tiene entre manos un equipo que aspira al anillo? Ahí está otra de las aristas clave de este asunto.

TODOS LOS EQUIPOS ESTÁN EN EL BAILE 

El anuncio de Rich Paul ha reducido el poder de los Pelicans, hoy menor que ayer aunque están a temporada y media de perder a un Davis al que además, según se mire, podrían dejar de tener ya demasiado motivo para tener en pista en lo que queda de esta temporada, ya casi perdida para la franquicia en lo deportivo. Asoma, ya inevitablemente, el draft 2019 como parte de lo que a corto o medio plazo será un nuevo futuro. Los pasos que se han dado ponen a los Lakers en el tablero y los Celtics son una baza obvia si el juego se alarga hasta el verano. A partir de ahí, cualquier equipo puede hacer su oferta por Davis, pero es obvio que el escenario actual asustará de entrada a muchos: el precio es tan alto que los que están en reconstrucción, o en tierra de nadie, no lo arriesgarán todo por un jugador que seguramente les deje claro que no firmará una extensión con ellos. Los Knicks, por mercado y necesidad (y sin nada que perder) son una wildcard que puede irrumpir, aunque conviene no perder de vista a equipos que se sienten a un paso de ser aspirantes con galones y para los que el simple hecho de contar con temporada y media de Davis puede resultar sobradamente útil.

A partir de ahí las opciones son enormes y habría que cuadrar siempre salarios en ofertas gigantescas que, ¿podrían incluir a Ben Simmons o Jamal Murray por parte de Sixers o Nuggets, por ejemplo? La realidad es que la noticia filtrada por Rich Paul es de tal dimensión que puede cambiar, literalmente, el mapa de la NBA en los próximos nueve días. Y si no, el próximo verano…

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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