Los Knicks se quitan la careta: es un todo o nada por Durant e Irving

Antes de conocerse los suplentes del All Star y mientras todos seguíamos enfrascados con el tema de Anthony Davis, en Nueva York se producía la noticia del día y, quién sabe, el preámbulo del notición del verano. Los Knicks llegaban a un acuerdo con los Mavericks con muchísimos jugadores involucrados en el traspaso pero uno sobresaliendo por encima del resto: Kristaps Porzingis. El que estaba llamado a liderar la trasformación de la franquicia salía por la puerta de atrás después de estar un año sin jugar.

Recopilemos. Los Knicks reciben a Dennis Smith Jr., Wesley Mathews, DeAndre Jordan y dos primeras rondas, los Mavs, aparte del letón, se llevan a Tim Hardaway Jr., Trey Burke y Courtney Lee. Entre Hardaway y Lee los Knicks se ahorran 30 millones de dólares para la próxima temporada. Unidos a otros contratos que finalizan (por ejemplo otros 60 millones entre Mathews, Jordan y Kanter), los de la Gran Manzana van a tener disponibles más de 74 millones para contratar agentes libres. O lo que es lo mismo, dos contratos supermáximos. Dos estrellas de una agencia libre muy abundante a partir del 1 de julio.

Está claro que es una jugada a todo o nada y, o bien en las oficinas de los Knicks son unos kamikaces (que tampoco sería de extrañar a tenor de la historia reciente de la franquicia) o tienen muy buenas cartas con las que jugar. Esto último es por lo que se inclinan en un artículo de The Athletic, en el que explican todas las señales para creer que lo de Kevin Durant marchándose a Nueva York puede estar más cerca de la realidad que del sueño.

La relación Durant-Knicks

«En toda la Liga, los ejecutivos a los que se les paga generosamente para rastrear este tipo de cosas tienen un objetivo común: los Knicks. Desde hace mucho tiempo son conocidos por sus flirteos con Durant y su general manager (Scott Perry) era parte de del equipo directivo de los Supersonics que draftearon al jugador en 2007. Perry debe tener mucha confianza en que llegará a un acuerdo con la estrella de los Warriors. Algunos ejecutivos rivales han informado que incluso los propios trabajadores de los Knicks han expresado un optimismo muy alto en este sentido», explican en el texto.

Rich Kleiman es otro nombre clave en esta historia. Es el mánager de Durant y cofundador y socio de la empresa del jugador, The Durant Company. Es de Nueva York y un fan declarado de los Knicks. El pasado febrero, días después del cierre de mercado, puso un tuit que fue el inicio de todas las especulaciones: «Algún día me uniré a los Knicks». Entre muchos de los equipos de la NBA existe la creencia de que los Knicks le van a ofrecer un puesto a Kleiman como parte del acuerdo con Durant. Además, el jugador sigue teniendo una relación excelente con Perry, quien el 14 de julio de 2017 llegó a los Knicks desde los Kings, donde era vicepresidente de operaciones.

Como se puede ver, son muchos lo hilos que unen a Durant con la franquicia neoyorkina sin que haya puesto un pie en ella. A esto habría que sumarle las constantes declaraciones del jugador sobre su intención de ganar todo el dinero posible en su próximo contrato. Y también la idea generalizada en EE UU de que después de estos tres años en los Warriors, en los que ha ganado dos anillos (que veremos sin son tres) pero en los que tiene la sensación de jugar en el equipo de otro (Stephen Curry), quiere liderar de cero un proyecto en el que los éxitos se relacionen especialmente con su nombre. Todo suma a favor de la candidatura de los Knicks.

Irving, la guinda del pastel

Dando por bueno que Durant se vaya a Nueva York, con él solo lo tendrían muy difícil para alcanzar altas cotas de éxito. La buena noticia, como hemos visto antes, es que tendrán dinero para otra estrella. Y en este caso se habla de Kyrie Irving más que de ningún otro. El jugador dijo en octubre, en un acto público con aficionados, que su intención era seguir en Boston. Lo dijo, evidentemente, porque tenía a los fans delante, y porque desde el pasado verano se rumoreaba otra cosa bien distinta, sin que el propio jugador lo hubiese desmentido hasta ese momento.

El rumor era que Irving quería jugar en Nueva York. ¿Por qué? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Lo que sí está algo más claro es que Irving no acaba de sentirse cómodo con el trabajo de sus compañeros, a los que ha dado un toque de atención en más de una ocasión. El pasado martes The Athletic hacía referencia a una fuente cercana al jugador que decía que no había motivos para pensar que no fuese a seguir en Boston, pero las informaciones dicen que dentro del vestuario no tienen nada claro este extremo. Incluso los Lakers han entrado en la terna de aspirantes después de la paz definitiva y pública que se dedicaron Irving y LeBron en enero. Pero en Boston no ven a su eterno rival como una amenaza seria para llevarse a Irving, al menos de momento.

No ocurre lo mismo con los Knicks, de los que no se fían. Esta noche los Celtics visitan el Madison Square Garden. Irving lleva dos partidos sin jugar, tres de los últimos cuatro, por problemas en la cadera. Los informes dicen que esta noche podría jugar, aunque no está confirmado. Teniendo en cuenta la situación no sería de extrañar que le reservasen. El encuentro no parece le más difícil para los de Boston y se pueden permitir el lujo de dejarle fuera, algo que tendría otra ventaja. Estaría exento de hablar con la prensa. Porque todos sabemos lo que le van a preguntar hoy si se pone delante de los micrófonos. Lo que no sabemos, y es probable que en la franquicia tampoco lo sepan, es lo que va a responder. 

El último capítulo del caso Irving llegó a través de Anthony Davis. Los Celtics, que son con diferencia los que mejor oferta le pueden ofrecer a los Pelicans, no están entre los destinos favoritos del jugador. Algo sorprendente, ya que Davis ha dicho varias veces que lo que más le importa es estar en un sitio que le permita ganar y dejar un gran legado. Pocos sitios mejores puede haber para eso que Boston. Sin embargo, tiene la idea de que el base no va a renovar en verano, lo que le haría echarse para atrás en un posible cambio de aires a Massachusetts. El problema para los Celtics es que cuando Davis dice que cree que Irving no va a seguir allí es porque ha hablado con él. Los dos jugadores son muy amigos y es evidente que el ala-pívot sabe algo que la mayoría no sabemos. ¿Buenas noticias para los Knicks? Lo sabremos en pocos meses.


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