Rondo silencia el Garden con la canasta ganadora de los Lakers

Como si de una montaña rusa se tratase los Lakers, que venían de perder por 42 puntos en Indiana, tumbaron a los Celtics en Boston en el último segundo del partido. Después de unos días convulsos por todo el tema Anthony Davis, con el vestuario lejos de estar en su mejor momento, una victoria como esta es la mejor medicina posible.

Los Celtics amagaron con marcharse en el marcador en el segundo cuarto, cuando gracias a una gran intensidad defensiva comenzaron a forzar pérdidas del rival y consiguieron una ventaja de casi 20 puntos. Pero entonces se puso a jugar LeBron James (28+12+12+3), a meter triples y a repartir asistencias. Y los Lakers se fueron al descanso sólo 9 abajo. Con ese triple-doble el rey se convertía en el tercer Laker en hacerlo en Boston, acompañando a Baylor y Magic.

El tercer cuarto fue una historia completamente distinta, con los visitantes jugando mucho mejor y superando por todos lados a su rival. El 27-42 de parcial lo refleja claramente. Brandon Ingram, con una defensa bestial sobre Irving, tuvo gran parte de la culpa. El base de los Celtics habló después del partido sobre ello, alabando al joven jugador, diciendo que hay muy pocos rivales capaces de defender a ese nivel en la Liga.

En el último cuarto reaccionaron los Celtics, con Terry Rozier metiendo varios triples (acabó con 5/7), con los que los Celtics llegaron por encima a los últimos 5 minutos. A partir de ahí fue un no parar de darse la réplica unos a otros. Si LeBron metía un triple, Irving le contestaba al instante. Kyrie fue otra vez el mejor de los suyos con 24 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias.

LeBron logró una de las jugadas del partido salvando un balón que tenía perdido por línea de fondo con un triple desde la esquina. Cuando el partido estaba más caliente apareció el mejor Kuzma (25+5), que puso por delante a los suyos con un triple. Irving volvió a responder con una gran entrada a canasta que dejaba a Boston 1 punto arriba a falta de 12 segundos. Entonces llegó lo inesperado.

LeBron se encontró muy cerrado y le dieron el balón a Ingram, que no se lo pensó y atacó la zona para intentar hacer una bandeja a aro pasado. Marcus Morris le taponó, pero al intentar quedarse con el balón lo rechazó hacia afuera. Le cayó a las manos de Rondo, que estaba sólo, mínimamente ladeado y a unos 6 metros de la canasta. Casi sin tiempo, el base tiró y el balón entró limpio en la canasta con el reloj ya a cero. Era el primer buzzer-beater de su carrera. Hasta hoy llevaba un 0/11 en lanzamientos para poner a sus equipos por delante en los últimos 10 segundos de partido.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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