Westbrook busca el equilibrio entre la historia y el anillo

Oklahoma va como un tiro. La franquicia venció a un rival directo como Portland en la pasada madrugada y están a tan solo una victoria del segundo puesto del Oeste que ahora ocupan los Denver Nuggets. El partido fue histórico para la franquicia, ya que supuso el décimo triple-doble consecutivo de Russel Westbrook en la que ha sido la mejor racha de la historia de la NBA. Además, Paul George también consiguió un triple-doble, haciendo dos jugadores a la vez un triple doble en un solo encuentro y siendo la primera vez que dos jugadores hacen esto con más de 20 puntos en un mismo partido.

Del nivel de George se está hablando mucho esta temporada. El alero finalmente decidió quedarse en los Thunder y no marcharse a los Lakers (como muchos pensaban que haría), y parece que ha tomado la decisión acertada. Mientras la NBA ve como los angelinos se alejan de los playoffs, George está alcanzando el mejor nivel de su carrera (28.7+8+4.1+2.3) y en los últimos 12 partidos ha promediado 36 puntos por encuentro. El alero es para muchos uno de los candidatos a ganar el MVP de la temporada, un premio para el que están comprando papeletas muchos jugadores este año.

Sin embargo, del que parece que no se está hablando mucho, o por lo menos tanto como en otras temporadas, es de Russell Westbrook. Y esto no parecer estar viniendo mal ni al base ni a la franquicia, que parece estar dando con la tecla. 

El triple-doble, la seña de identidad del base

Que Westbrook está ‘casado’ con el triple-doble no es ningún secreto. El jugador ya los hacía con Kevin Durant de compañero, pero explotó esta faceta en la 2016/17, cuando el alero salió del conjunto que entrenaba Billy Donovan. Esa temporada elevó al americano al olimpo de la Liga y le dio el MVP siendo el primer jugador desde Oscar Robhertson que promediaba un triple-doble en una sola temporada y logrando superar los triples-dobles realizados en una sola temporada (42) además de quedar máximo anotador de la misma. Sin embargo, esto no permitió a la plantilla de la ‘Ciudad del Trueno’ llegar lejos en playoffs, donde perdieron contra los Houston Rockets en primera ronda por 4-1.

La temporada pasada la historia fue parecida. Las llegadas de Paul George y Carmelo Anthony no impidieron que el base volviera a conseguir un triple-doble, merced a los 20 rebotes que capturó en el último encuentro de la temporada (necesitaba 16 para llegar al promedio). A pesar de ello, una nueva derrota en primera ronda, esta vez ante los Jazz y con ventaja de campo incluida, ponían en duda el sistema de Donovan, en el que el base tenía mucho tiempo el balón en las manos.

En la primera temporada  se entendió que el base se quedaba como único líder de un equipo más limitado tras la baja de Durant, pero el año pasado, con Anthony, y sobre todo con George en el equipo, se ponía en duda una forma de jugar que intentaba que el base llegara a sus promedios y conseguir la victoria al mismo tiempo, algo complicado. La crisis se solucionó con la salida de Carmelo del equipo y la renovación de George. La permanencia del alero daba una nueva oportunidad a su alianza con Westbrook y un nuevo intento de construir un equipo ganador.

Donovan da con la tecla

Lo que ha pasado con Westbrook las dos últimas temporadas, sobre todo la primera, no debería sorprender a nadie. Tradicionalmente, los mejores jugadores de la Liga no han visto coincidir sus mejores años a nivel individual con la consecución de anillos. Michael Jordan alcanzó su zenit baloncestítico a finales de los 80, pero fue en los 90 donde a pesar de no producir tanto, involucraba a sus compañeros y lograba campeonatos. Lo mismo pasó con Bryant. De hecho, el propio Kobe ya ha advertido a Harden que la manera en la que está jugando este año (más de 36 puntos por partido) no es la ideal para ganar el anillo.

Lo sorprendente de Westbrook es que está consiguiendo hacer el equipo competitivo e involucrar a sus compañeros mientras siguer promediando triple-doble. Donovan ha conseguido adaptar a George al sistema del base y viceversa y de momento está dando resultado. Mientras el alero tiene los máximos promedios de su carrera, Russell está reboteando más que nunca (11’1 por partido), asistiendo más que nunca (11’2, líder de la NBA), y defendiendo mejor (2’2 robo, solo por detrás de George en este apartado).

Además, y aunque ha sido criticado por sus porcentajes, ‘Russ’ está realizando dos tiros menos por partido respecto al año pasado y casi 5 si lo comparamos con lo que tiraba hace dos años, lo que hace que esté anotando menos (21’2), pero que sus compañeros anoten más. Y aunque pierde 4’6 balones por partido, también ha mejorado en este apartado respecto a las dos últimas temporadas.

Objetivo: llegar lejos en Playoffs

Todo esto, unido a un carácter más dulcificado que parece haber dejado atrás el rencor acumulado hacia Durant, está permitiendo que sus compañeros estén más involucrados. Y no sólo George. Steven Adams está en casi 15 puntos por encuentro, el máximo de su carrera. Lo mismo pasa con Jeremy Grant. Y el base está haciendo esto sin bajarse del triple-doble y manteniéndose un año más entre los seleccionados al All Star.

No se acaba ahí la cosa. Por primera vez, los triples-dobles del base son sinónimo de victorias para su equipo, algo que antes no siempre ocurría. De los 23 partidos en los que ha sumado más de 10 puntos, rebotes y asistencias al mismo tiempo, los Thunder se han llevado la victoria en 17 y en la racha de 10 consecutivos, el equipo ha ganado todos menos uno. Por si fuera poco, cada vez son más los encuentros en los que suma triples-dobles con +/- positivo (en 8 de los últimos 10), una estadística que se le echaba en cara estos últimos años.

De momento Oklahoma suma y sigue y está por ver a que nivel llegarán cuando Andre Robertson vuelva a la rotación. Con George a un nivel sideral, Adams ayudando más que nunca y la línea ascendente que llevan los de Donovan, no sería de extrañar que el equipo alcanzara dentro de poco a Denver y empezara a mirar a la cara a los Warriors en un año donde si siguen a este nivel sería raro que se quedaran en primera ronda de Playoffs. Y mientras tanto, Westbrook sigue haciendo historia y supera a Wilt Chamberlain. Casi nada para un jugador al que aún le falta el anillo.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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