Jordan, Dominique, Gordon… los mejores concursos de mates

En 1976, en Denver y un All Star en el que el equipo local tuvo que jugar contra una selección del resto de la liga porque solo quedaban siete franquicias activas, la ABA, que daba sus últimos coletazos, organizó un evento en el que ideó, como gran reclamo, un concurso de mates en el descanso que iba a repartir 1.200 dólares totales en premios entre los participantes. Larry Kernon, Artis Gilmore, George George Gervin, David Thompson y un Julius Erving que dejó una imagen inmortal con su mate desde la línea de tiros libres.

En 1984, la NBA copió la idea, también en Denver, y durante años el concurso fue uno de los hitos del calendario anual de la Liga, para pasar después de una decadencia marcada por la falta de imaginación, el exceso de parafernalia y la ausencia de grandes estrellas. En los últimos tiempos, con Toronto 2016 como gran hito, el concurso de mates ha recuperado parte de la espectacularidad de antaño. A la espera de ver qué depara Charlotte 2019 (en 1991, en esta ciudad, Dee Brown infló las cámaras de aire de sus Reebok Pump y machacó tapándose los ojos con el antebrazo), estos son los mejores concursos de mates de la historia de los All Star Weekend de la NBA:

8. Miami 1990. Final: Dominique Wilkins 146,8-Kenny Smith 145,1

Justo antes de Charlotte 1991, seguramente el inicio de años de decadencia para el concurso (que ni se celebró en 1998 ni se pudo hacer en 1999 por el lockout), que se quedó sin ideas y sin las grandes estrellas de la liga hasta su progresiva recuperación, con claros altibajos, a partir de 2000. Miami 1990 cerró el ciclo de los grandes concursos con Shawn Kemp, Scottie Pippen, Rex Chapman, un Kenny ‘Sky’ Walker que defendía titulo… y un bonito duelo final entre Dominique Wilkins, uno de los históricos de este evento, y el liviano Kenny Smith, por entonces en los Kings y con solo 24 años (luego fue campeón en los Rockets de Hakeem Olajuwon). El concurso venía marcado por la deuda de la NBA con Dominique tras su increíble derrota en 1988 ante Michael Jordan, ya retirado del evento. Con una mezcla de su poder habitual y una consistencia intachable, se llevó un premio que en parte se le debía pero que también mereció Smith (1,91), que no pudo tener la misma suerte que Spud Webb ante Wilkins en 1986. Pero que dejó un mate inolvidable, lanzándose la bola al tablero de espaldas a la canasta y desde la línea de personal. Fue el segundo y último título de Wilkins, que en 1985 había derrotado a Jordan.

7. Nueva Orleans 2008. Final: Dwight Howard 78%-Gerald Green 22%

Antes de su duelo de 2009 con Nate Robinson, Howard dejó un concurso espectacular en 2008, en el que batió a Jamario Moon, Rudy Gay y el eléctrico Gerald Green, hoy jugador de rotación de los Rockets y que entonces defendía su titulo de 2007. Ante Howard, colocó un pastelito en el aro y sopló la vela sin tirarlo mientras machacaba. Pero fue Howard, con la mejor actuación de un pívot grande en el concurso, el que dejó una participación memorable, con algunos de los mejores mates de los últimos 15 años, entre ellos un molinillo iniciado desde detrás del tablero y como colofón su ya histórico vuelo con la capa de Superman, un intento audaz y tremendamente fotogénico en el que lanzó el balón sin llegar a machacarlo… pero entró.

6. Indianápolis 1985. Final: Dominique Wilkins 147-Michael Jordan 136

Una participación para el recuerdo en el segundo concurso celebrado por la NBA: Larry Nance defendía el título ganado en Denver ante Julius Erving (ya muy veterano), Michael Jordan (todavía rookie), Terence Stansbury (el rey de los 360 grados), Dominique Wilkins, Clyde Drexler, Darrell Griffith y Orlando Woolridge. Ganó Dominique en el inicio de su gran rivalidad con Jordan, que condujo a su histórico duelo de 1988. El alero de los Hawks era un especialista en mates de pura potencia y precisión, con tomahawks especialmente violentos y estéticos. Pero en 1985 el mejor del concurso fue la torre de la liberta en 360 grados de Stansbury, un clásico olvidado.

5. Atlanta 2003. Final: Jason Richardson 95-Desmond Mason 93

La mayor estrella mediática era Amar’e Stoudemire, pero el campeón fue Jason Richardson, uno de los grandes de la historia del concurso, campeón también en 2002 y segundo en 2004, donde dejó alguno de sus mejores mates aunque no se llevó el título. El cara a cara entre Mason (ganador en 2001) y J-Rich fue espectacular, con ecos clásicos pero también una serie de mates que evidenciaban que el concurso había entrado en una nueva era de dificultad, preparación, trucos en el aire y potencia. Un concurso muy estético y todavía uno de los mejores de este siglo.

4. Dallas 1986. Final: Spud Webb 100-Dominique Wilkins 98

Los Hawks se iban convirtiendo en la gran franquicia de este concurso (este año les representa John Collins) con este duelo en la final entre Dominique, campeón un año antes, y Spud Webb, que maravilló al mundo desde su 1,70. Lo nunca visto antes… y lo nunca repetido después. También estaban Stansbury, Jerome Kersey y Gerald Wilkins, el hermano de Dominique, y faltaba Michael Jordan por lesión (ganaría en 1987 y 1988). Pero este fue el concurso que conviritó en inmortal a Webb, con sus elevaciones imposibles y su elasticidad increíble. Exigido hasta el final por Wilkins, dejó un mate en 360 grados y otro a una mano tras lanzar la bola al tablero que son historia del concurso.

3. Oakland 2000. Final: Vince Carter 98-Steve Francis 91

En el top 3 se pueden intercambiar posiciones sin problema y cualquier podría valer como mejor de siempre, el de 2000 en la Bahía gracias al eterno Vince Carter y una demostración antológica con la batió a Steve Francis, Tracy McGrady, Ricky Davis, Jerry Stackhouse y Larry Hughes. Fue el primer concurso después de dos años de ausencia (primero por falta de creatividad, después por el lockout) y el que quedó para la historia por el duelo entre Vince Carter y Tracy McGrady, ambos con la camiseta de los Raptors. Fue el inicio de una nueva era en el concurso además, con un grado de innovación y dificultad que después siguieron otros, como Jason Richardson. Y fue un evento con el carisma y la diversión que se habían hecho de menos durante años. La actuación de McGrady fue prodigiosa, pero quedó oscurecida por el despliegue improbable de Carter, que se quedó en un mate colgando del aro por el codo y en dejó en otro su mítico «it´s over» (se acabó), mirando a la cámara y después de hacer el arquero tras recibir el balón, pasárselo entre las piernas y reventar el aro con un tomahawk. Uno de los mates más bonitos de siempre. Nunca hubo, por desgracia, revancha entre él y McGrady.

2. Toronto 2016. Final: Zach LaVine 200-Aaron Gordon 197

Con Andre Drummond y Will Barton como comparsas, LaVine y Gordon recuperaron todo lo mejor de la historia de los concursos y lo llevaron a un nuevo nivel. Sin nostalgia ni literatura, puede ser el mejor de siempre, con dos jugadores a un nivel antes imposible en lo físico, emoción (necesitaron dos desempates) y la polémica que también hubo en 1988, LaVine disfrazado de Jordan y Gordon de Dominique. Sus mates fueron una demostración colosal de talento físico e imaginación, sin demasiados adornos, una dificultad extrema y estéticamente impresionantes. LaVine ganó con una gracilidad casi felina, pero Gordon dejó el que para muchos es el mejor mate de la historia del concurso, saltando por encima de la mascota de los Magic, con las piernas en alto y en paralelo. Por desgracia, tampoco en este caso hubo revancha: LaVine había ganado también en 2015 y no volvió y Gordon participó en 2017 pero muy mermado por una lesión.

1. Chicago 1988. Final. Michael Jordan-Dominique Wilkins

El concurso de mates por excelencia, la mística y los pósters en las habitaciones de todo el mundo. Jordan alcanzando su estatus de leyenda global, compitiendo en Chicago y ante el enemigo perfecto, Dominique Wilkins. Con otro campeón como Spud Webb y Clyde Drexler como alternativa y con una sucesión de mates, cara a cara, de leyenda y un clímax final hollywoodiense: Jordan necesitaba 49 puntos para ser campeón y logró el 50 máximo con su inolvidable elevación desde la línea de personal. Para siempre, Air Jordan.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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