México sale en busca de sus desaparecidos

En la superficie, sol, palmas y una pequeña comunidad rural. Bajo tierra, 49 fosas clandestinas y 69 cadáveres sin nombre ni apellido. Esa es la tragedia que se escondía en el rincón más alejado de Santa Rosa, una ranchería en la ciudad de Tecomán, en el Estado mexicano de Colima. Todo parece una pesadilla, como si un hallazgo de esa magnitud fuera imposible en una comunidad diminuta en el Estado menos poblado del país. «Nos duele mucho», lamenta José, un campesino de 68 años. «Esto es un panteón, una carnicería, una chingadera«. El hallazgo de Tecomán ha sacado nuevamente a la superficie la vorágine de la violencia y el drama de los más de 40.000 desaparecidos la misma semana en que México da un nuevo impulso a su Comisión Nacional de Búsqueda de Personas, una de las apuestas del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador para dar salida a esta crisis.

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