«Podéis ver el concierto… pero si os ponéis después a defender»

A la NBA el está funcionando el cambio de formato del ‘All Star Game’. Como hace un año en Los Ángeles, en Charlotte se llegó a un final igualado con mucha más tensión y concentración defensiva (sin excesos, en todo caso) que en las últimas ediciones de los clásicos duelos Este Contra Oeste. Otra vez el equipo de LeBron se puso las pilas al final y se llevó una victoria que celebraron en la pista mientras Kevin Durant se llevaba su segundo MVP del evento, siete años después del primero.

Buen sabor de boca y, eso sí, mucho buen humor porque en todo caso está es la gran fiesta anual de la NBA, y bastante tensión les espera a partir de ahora a la mayoría de protagonistas de este partido con la carrera por los ‘playoffs’ y las eliminatorias por el título después. En ese sentido, Michael Malone dejó uno de los mejores momentos del fin de semana. En el descanso, y con su Team LeBron por detrás en el marcador y con 95 puntos encajados, los jugadores le preguntaron si podían salir del vestuario para ver el concierto de J Cole. El técnico de los Nuggets les dijo que sí pero «si empezaban a bajar el culo en defensa en la segunda parte».

Kevin Durant confirmó después que el entrenador les había retado en el intermedio: «Ya habíamos hablado antes del partido de llegar con opciones al final e intentar ganar, pero en el descanso Malone nos dijo que el récord de puntos encajados en un All Star era 194 y que no íbamos a querer ser el equipo al que le metieran más de esa cifra…». El alero de los Warriors aseguró también que el MVP de 2012 fue «más dulce»: «Era el primero, tenía la sensación de que estaba llegando a la élite», y se refirió a las acciones en las que Klay Thompson y Stephen Curry (los Splash Brothers de sus Warriors, ahora rivales) se marcaron mutuamente, sobre una en la que Curry sacó un 3+1 entre ostentosas protestas de Klay: «Fue muy divertido, no hay una pareja con tanta química como ellos. Siempre están con bromas, picándose a ver quién va a meter más tiros… Está bien que Curry le haya metido ese tiro porque Klay siempre le está vacilando».

Y Curry, que no brilló demasiado en su casa de Carolina del Norte (4/17 en triples, 6/23 en tiros totales, 17 puntos), apuntó en la misma dirección: «Si tenía que meter un tiro de los 23, tenía que ser ese. En cuanto entró y coincidimos en pista empezamos a marcarnos, yo quería tirar en cuanto veía que me defendía él… En la jugada del 3+1 se durmió un segundo y yo provoqué la falta». El base dejó en el último instante un mate espectacular de espaldas y se acordó de la jugada en la que se resbaló cuando iba solo hacia el aro en el Staples de L.A., en partido contra los Lakers: «Me he redimido, ¿os acordáis de lo que pasó en Los Ángeles? Pues me he redimido. Ha sido lo mejor del fin de semana».

Giannis Antetokounmpo se ha dado un baño de multitudes en el fin de semana que ha confirmado que ya es una estrella con galones de la NBA. Dio nombre a uno de los equipos y apuntaba al MVP hasta que el Team LeBron reaccionó y levantó 20 puntos en poco más de un cuarto. El griego acabó con 38 puntos y una colección explosiva de mates y aseguró que no sabía que rozó convertirse en el primer no estadounidense en ser MVP de un ‘All Star Game’: «Ni sabía que no había habido ninguno. Sólo quería jugar duro y divertirme. Estaba mucho más relajado que en mis dos primeros All Star y creo que el MVP tenía mi nombre ya puesto hasta que ellos empezaron a enchufar y me lo quitaron».

Si el fin de semana resultó especial para Giannis, lo fue todavía más para Dwyane Wade, que se despidió de los All Star en su participación número 13: «Ha sido todo perfecto, como lo había visualizado. Ha sido especial, estoy muy agradecido a la NBA por haberme hecho hueco. Mis compañeros, mi familia… no puedo pedir más». Junto a Wade, se despidió un Dirk Nowitzki aclamado por la grada y por el resto de jugadores. Paul George dejó claro el sentir de todos con respecto al alemán: «Dirk ha sido un jugador especial. El extranjero más importante que ha habido en la NBA, con sus propios movimientos patentados como el tiro sobre una pierna. Cuando era un niño él era uno de mis jugadores favoritos por la habilidad que tenía a pesar de lo alto que era. Le cogía en los videojuegos y ganaba abriendo la pista por su tiro exterior».

Finalmente, LeBron James reconoció que no habrían remontado sin una segunda unidad de lujo como la que formaron Lillard, Klay Thompson, Bradley Beal, Ben Simmons y LaMarcus Aldridge, y asumió que le queda ahora un reto importante con unos Lakers que salen del parón fuera de los puestos de ‘playoffs’: «Me encuentro muy bien físicamente. Con ganas de ver qué puedo hacer en esta carrera final por los ‘playoffs’. No tengo nada más en la cabeza. Durante dos meses, mi único objetivo va a ser que mi equipo vuelva a jugar como lo estaba haciendo antes de mi lesión». LeBron, claro, tuvo palabras para el adiós de su intimo amigo Wade: «Volver a jugar con él ha sido lo máximo. Es genial verle irse a su manera, como él ha elegido hacerlo, sin que nadie le haya forzado a nada. Es fantástico».

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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