“Bajo el manto de oscuridad que cubría todo, se han hecho cosas perversas”

A las nueve y media de la mañana del pasado miércoles, cuatro soldados de los Dragones de la Guardia presidencial colocaban dos banderas venezolanas junto a la peruana en el Salón Dorado del Palacio de Gobierno, en Lima. Casco plateado con cola de caballo, guerrera y botas de tubo, modelado todo al estilo de los Dragones franceses de finales del siglo XIX, uno de ellos ensayaba un pequeño movimiento frente a uno de los enormes espejos que adornan las estancias, mientras algunos empleados cargan con grandes sillones dorados, que colocan según un esquema preciso.

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