Los Bulls se exhiben ante unos Celtics que no levantan cabeza

Los Celtics siguen disparándose en el pie en lo que está siendo una temporada difícil, desconcertante, muy decepcionante. En Chicago (126-116) permitieron un festín ofensivo de los Bulls (en su mejor momento del curso, eso sí) y siguieron el patrón de muchas de sus peores derrotas de un curso en el que llevan demasiadas (ya 23 por las 27 totales de la pasada): buen inicio (28-33 el primer cuarto), colapso absoluto en el tramo central (hasta un 87-62 mediado el tercer cuarto) y esfuerzo inútil después para tratar de consumar una de esas remontadas imposibles que sí lograban con un ratio sorprendentemente alto la pasada campaña.

Total, que los Celtics siguen quintos del Este y siguen sin aprovechar los dientes de sierra de los Sixers en lo que debería ser una lucha mucho más intensa por la cuarta plaza y, ahora mismo y si no aflojan los Pacers, un trascendental factor cancha en lo que sería una tremenda serie de primera ronda que dejaría herido de muerte al perdedor. Ya a ocho partidos y medio de los Bucks y a siete de los Raptors, la preocupación de los Celtics debería ser al menos esa ventaja de pista en la primera serie. Y, sobre todo, cambiar en algún momento las sensaciones. Ya que no han sido en ningún momento el equipo que se esperaba, convertirse en él justo a tiempo: a veces pasa. Brad Stevens se echó otra vez la culpa y Kyrie Irving (37 puntos y 10 asistencias) también asumió responsabilidades aunque afirmó que estaba tranquilo de cara a los playoffs porque piensa que nadie puede ganarles a siete partidos y por un argumento finalmente simple: «yo estoy aquí«. Al menos no criticó a sus compañeros esta vez…

Esos compañeros vieron como los puntos de base llegaron hasta un 94-86 pero nada más. Y eso contando con que Otto Porter no jugó la segunda parte por lesión. Los Bulls sostuvieron su ventaja con Zach LaVine (42) y Lauri Markkanen (35 y 15 rebotes) en las mejores cifras de anotación de sus carreras. Eso dice bastante de la defensa de los Celtics. El trabajo de Robin Lopez bastó ante Horford (19 puntos), el segundo máximo anotador de un rival con muy poco punch y muy poca lógica (otra vez) en su juego: Tatum (12+1 asistencia) anotó sus tres primeros tiros pronto y solo lanzó seis más en todo el partido… Gordon Hayward volvió a resultar intrascendente y entre Jaylen Brown y Rozier se fueron a un 6/21 en tiros.

Pésima imagen de los Celtics y brillante de los Bulls, que suman tres victorias seguidas, están en 16 ya (16-44) y con un buen boceto de proyecto si al frontcourt Porter-Markkanen-Carter se le suman los puntos de LaVine. La pena es que Kris Dunn sigue sin romper, pero el futuro puede no estar tan lejos como parecía hace unos meses en Chicago... La cuestión es, ahora mismo es difícil saberlo, dónde está para los Celtics.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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