Seis minutos para Pau y desastre de unos Spurs en peligro

Los Spurs cierran esta noche en Brooklyn, en back to back y ante un rival hambriento y muy peligroso, su penosa encarnación 2019 del rodeo road trip, una gira que permite liberar su pabellón para el tradicional Stock Show & Rodeo de San Antonio y que generalmente era usada por Popovich como una especie de convivencia de la que su vestuario salía reforzado y con un impulso que apuntaba directamente a los playoffs, que la franquicia texana ha jugado 21 años seguidos. Antes de este año, en el que están recorriendo 13.500 kilómetros y no han jugado en su casa desde hace 22 días, el balance global en esta cita del calendario era 96-43, un alucinante 69% de triunfos y 14 de 16 ediciones totales saldadas con balance positivo. ¿Las negativas? Ya en los últimos años: 4-5 en 2015 y 2-4 en 2018…

Y, por ahora, 1-6 a falta de un partido en 2019, un desastre en el que un equipo antes reconocido por su dureza defensiva ha recibido al menos 120 puntos en seis de eso siete partidos. En el Madison cayeron 130-118, una de las peores derrotas de la temporada que alegró, por otra parte, la vida a unos Knicks que no se imponían en su legendaria pista desde el 1 de diciembre. Eran 18 derrotas como locales seguidas, la tercera peor marca de siempre en las cuatro grandes ligas estadounidenses (NBA, NHL, MLB y NFL). Pero llegaron los Spurs y fue mano de santo, una noticia tan sonada que Samuel L Jackson se la anunció a Spike Lee en plena gana de los Oscar, al otro lado del país.

En otro desastre defensivo, los Spurs concedieron al menos 30 puntos en todos los cuartos y se descolgaron en un tercero que es de lo peor que se le puede recordar al equipo de Popovich, que habló de una actitud atrás “patética”: los Knicks se vieron 90-67 y recibieron otra vez un puñado de regalos cuando, también de pronto, estaban 94-83 y en cierto peligro. Las pérdidas y los fallos tontos frenaron una reacción en la que tuvo muy poco que ver un LaMarcus Aldridge azotado por las faltas personales y que se quedó en 18 puntos. DeMar DeRozan, después de su regreso a Toronto, anotó 32 pero hubo muy poco más en un equipo que además de no defender se quedó en un 6/24 en triples y en el que Pau Gasol jugó seis minutos después de dos partidos sin pisar la pista (no anotó y capturó 5 rebotes).

Los Knicks (ahora 12-48) lograron la segunda victoria en tres partidos, motivo de celebración tras enlazar antes 18 derrotas seguidas totales (en casa y fuera). Damyean Dotson (el 44 del draft en 2017) sigue aprovechando su gran oportunidad: 27 puntos y 8/13 en triples, Dennis Smith Jr jugó a sus anchas ante un rival corto de físico (19 puntos, 6 rebotes, 13 asistencias) y los rookies brillaron, 19+10 de Kevin Knox y 15+14 con 5 tapones del pívot Mitchell Robinson. Dos proyectos de muy buenos jugadores. Como mínimo.

Si los Spurs no reaccionan en Brooklyn, donde los Nets son un tremendo dolor de muelas, cerrarán la gira del rodeo en 1-7, desde luego lo nunca visto después de, con este, diecisiete años. Ahora están en 33-28, séptimos del Oeste con las mismas derrotas que Clippers y Kings, octavo y noveno, y dos menos que los Lakers, décimos y que están dejando pasar tal vez la gran oportunidad de engancharse al tren de unos playoffs que hace no tanto parecían un año más asegurados para unos Spurs que después de la gira vuelven a casa… pero reciben en tres de sus siguientes cuatro partidos en San Antonio a Thunder, Nuggets y Bucks. Cuidado. Son 21 años sin saber lo que es estar fuera de playoffs. Volver sigue en manos del equipo de Popovich, pero ya no está garantizado y, desde luego, va a exigir un esfuerzo tremendo.

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