Rui Hachimura: el mestizo que venció al racismo en Japón y apunta al top 10 del draft

Se acerca (arranca en diez días) el torneo universitario, la locura de marzo, y AP ya tiene en su ránking a Gonzaga y Virginia por delante de Duke, que anda huérfana en espera del regreso del lesionado Zion Williamson. A las dos primeras se les otorga, en sus notables opciones de llegar a la final four y competir por el título nacional, una capacidad colectiva y un funcionamiento como equipo más profundos y completos que Duke, el selvático mundo de tres jugadores que pueden ser (debería ser) top 5 del próximo draft, Zion, RJ Barrett y Cam Reddish.

Si los Bulldogs de Gonzaga pueden ser (deberían ser) uno de los cocos del torneo, su estrella Rui Hachimura puede ser una de las sensaciones mediáticas y un jugador que ascienda definitivamente a todas las quinielas para el top 10 del próximo draft. En los últimos meses ha pasado de una proyección de primera ronda a lottery pick… y de ahí a, en algunas webs especializadas, puestos ya tan altos como el 4. Palabras mayores: elegido Mejor Jugador del Año en la West Coast Conference, promedia más de 20 puntos y 6 rebotes por partido y tiene ya 21 años: cumple su tercera temporada en Gonzaga, donde en su estreno apenas llegaba a los cuatro minutos de media. Si algunos tienen la tentación de ver un problema en su edad, y un teórico margen menor de desarrollo, otros sin duda destacarán su capacidad de progresar constantemente. Por ejemplo, en el tiro de tres: de 19% en su segundo año a rondar el 45% ahora. Eso, con su 2,03 de altura, le convierte en un alero a priori ideal para la actual NBA. Capaz de anotar, abrir la pista y realizar jugadas ganadoras. Con margen de mejora como reboteador y defensor y mucho que decir en un draft para el que hay todavía muchas cosas por dilucidar más allá de Zion Williamson.

Hachimura quiere, claro, ser una estrella de la NBA. Pero también quiere que su nombre recorra su Japón natal (nació en Toyama), donde como mestizo conoció los prejuicios a los que se enfrentan los que son como él... o como la tenista Naomi Osaka, ganadora ya de dos torneos de Grand Slam: “Soy japonés pero soy medio japonés y medio negro”, dice un jugador de madre japonesa y padre beninés, “y me encantan ver a niños como yo siguiéndome. Hay muchos retos que afrontar en Japón, mucha discriminación”.

En Japón, donde casi un 99% de la población es de raza japonesa, los mestizos como Hachimura se enfrentan a serios problemas de racismo. Él mismo recuerda que otros niños le apartaban “por ser negro” y que llegó a pensar que su padre era “el único negro de Japón”. Así se lo cuenta a The Undefeated: “Me miraban como si fuera diferente a todos ellos y me acabé acostumbrando. A mí me encantan ser así”, dice un jugador que visitó Benín cuando tenía 7 años y que no quiere perder sus raíces paternas: “Estoy muy orgulloso de ser medio africano y medio japonés”.

Ahora está muy cerca de cumplir el sueño de la NBA después de sobreponerse a serios problemas de adaptación tras la mudanza de Japón a Gonzaga: “El idioma, la comunicación… fue muy duro. Esto es exactamente lo contrario a Japón. Pensé en volverme a mi casa pero no me rendí, tenía un objetivo que cumplir”. Sus compañeros le arroparon y le ayudaron a perfeccionar el inglés a base de mucho rap, mucha Playstation y mucho Netflix. “Ahora habla mejor que yo”, dice el base Josh Perkins. Y juega muy bien, así que hay que preparar para escuchar mucho su nombre a partir de ahora. Al fin y al cabo, ya estamos en marzo…

 

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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