Vuelco para la historia de unos Bucks sin minutos para Gasol

Los Bucks llevan 52 victorias (52-17). Con los Raptors a tres de distancias, y los Warriors todavía más lejos en el Oeste, parece cada vez más improbable, ahora les quedan 13 partidos por jugar, que alguien les alcance. Así que llegarán, si no pasa nada extraño, a los playoffs como el único de toda la NBA con factor cancha en cualquier eliminatoria que jueguen, unas teóricas Finales incluidas. Más: acaban de igualar sus 52 triunfos de 2001 (entonces perdieron la final de Conferencia en el séptimo partido contra los Sixers de Allen Iveron) y, con uno más, estarán ya en su mejor temporada desde 1986. Y a partir de ahí…

Desde luego, si los Raptors están haciendo cuentas para capturar a los de Wisconsin, estas pasan porque no sumen en noches como esta: en Miami, cuando todo parecía haberse torcido y con una desventaja de 20 puntos al descanso (62-42) que había sido hasta de 23 (37-14). Lesionado Brogdon, negados los tiradores y sin energía ante un rival que lidera todavía (ahora 32-36, sin apenas margen de error) la carrera de torpes que decidirá el último puesto de playoffs del Este. Es decir, ahora mismo este duelo sería un cruce de primera ronda en los playoffs.

Después de un minuto de tercer cuarto y tras canasta de Richardson y tiros libres de Antetokounmpo, el marcador era 64-44. A partir de ahí, se desató una tormenta para el recuerdo. Por primera vez en la historia desde que hay reloj de tiro, un equipo que perdía por 20 al descanso ganó el partido por 15. Más aún, llegó a estar en +18 (90-108) a 4:25 del final. Las cuentas, desde el 64-44, son por lo tanto estas: 26-64 en 18 minutos y medio. En el tercer cuarto, los Heat se secaron (5/20 en tiros), no cerraron el rebote (8-16) y vieron como empezaban a caer triples de unos Bucks en los que Middleton e Ilyasova anotaron 20 puntos en ese parcial por 18 totales de su rival y en los que Antetokounmpo se puso el traje de MVP para acabar con 33 puntos, 16 rebotes, 9 asistencias y 3 tapones. Mirotic anotó 8 puntos, Pau Gasol no jugó por segundo partido consecutivo y los Bucks (hasta hoy, 1-100 histórico en partidos con al menos -20 al descanso) firmaron una de sus victorias más brillantes de una temporada extraordinariamente brillante.

Los Heat, desarbolados, no pudieron apoyarse ni en Dragic (4 puntos, 2/9), ni en un Wade renqueante (10 puntos, 16 tiros) ni siquiera en Richardson (10) cuando más apretaba un rival ahora mismo escandalosamente superior. Tanto como para permitirse el que fue, en esencia, el mayor vuelco de la historia de la NBA.

 

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