Un Harden sobrehumano (61) deja sin recursos a los Spurs

Esta podría ser una excelente eliminatoria de primera ronda de playoffs, la tremenda rivalidad de la I-10, la carretera interestatal I-10 en Texas que une Houston y San Antonio, porque los Rockets tratan de asentarse en el tercer puesto del Oeste con lo Blazers a un palmo y los Spurs pueden ser cualquier cosa entre el quinto y el octavo que ocupan ahora (un partido separa esas cuatro posiciones). Si fuera así, los Rockets llegarían con tres triunfos seguidos, y 3-1 en la serie individual de la temporada, el último (111-105) con mensaje: tampoco el mago Gregg Popovich parece tener demasiadas respuestas para un James Harden que anotó 61 puntos (cogió 7 rebotes y solo dio una asistencias porque lo hizo todo él), igualó el tope de su carrera, enlazó más de 50 en dos partidos seguidos por tercer vez en una temporada en la que promedia 36,4 y, lo más importante de todo, apareció cuando su equipo lo tenía negro (94-100 a 4:47 del final) para anotar tres triples seguidos y 13 puntos totales en tres minutos de parcial 13-2 (107-102). Y listo

Y los Rockets ganaron. Así ha sido durante gran parte de una temporada en la que Harden se ha empeñado en discutirle el MVP a Giannis Antetokounmpo a base de hacer cosas que difícilmente habíamos visto a nadie hacer. En el primer cuarto anotó 27 puntos (24 los Spurs), al descanso llevaba 37 y el marcador era 62-47, camino de un 66-47 que parecía definitivo antes de que Popovich lanzara todos sus trucos sobre Harden: defensas que mutaban en zonas y mucha presión para que La Barba soltara la bola y tuvieran que lanzar por fuera sus compañeros, muy desacertados toda la noche. Funcionó (33% los Rockets en el segundo tiempo por el casi 58% de los Spurs)… hasta que Harden decidió que su equipo iba a ganar el partido. Acabó con un 19/34 en tiros, un 9/13 en triples y un 14/17 en tiros libres. Lanzó tanto desde la personal como los Spurs (16/17) y anotó (9-7) más triples que su rival para un 14-7 total desde la línea de tres. Y pese a todos esos números, necesitó exprimirse hasta esa racha final de 13 puntos seguidos para que su equipo sacara el partido adelante. Un año más, ese un problema que Mike D’Antoni esta vez ya ha verbalizado: con cuánta gasolina jugará Harden unos playoffs del Oeste donde no se espera tregua desde los saltos iniciales de la primera ronda.

Con solo 26 puntos entre LaMarcus Aldridge y DeMar Derozan para contrarrestar los 61 de Harden, los Spurs funcionaron mejor que su rival colectivamente, finalmente con un buen plan defensivo que estuvo a punto de funcionar. A punto: hay momentos en los que nada, literalmente, puede parar a Harden. Lo sabe Popovich y lo sabe toda la NBA, más después del tercer partido de su carrera con al menos 60 puntos. Solo tienen más Wilt Chamberlain, Michael Jordan y Kobe Bryant. El dato lo dice todo.

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