Terrible lesión de Nurkic y jaque a la temporada de los Blazers

Por sexta temporada consecutiva, los Trail Blazers estarán en los playoffs. En un Oeste tan exigente, es un enorme éxito para un equipo que vitó pasar por las cloacas de la NBA cuando desmontó un proyecto completo con las salidas de LaMarcus Aldridge, Batum, Lopez, Matthews… Más aún: después del horrible 0-4 de la primera ronda del año pasado ante los Pelicans, esta vez parecían un bloque más duro, con el techo más alto, más peligroso para los cruces. En gran parte, por Jusuf Nurkic, el pívot bosnio de 24 años que renovó el pasado verano (4 años, 48 millones) y que estaba en sus mejores números en puntos y rebotes (15,4+10+3), convertido en un perfecto escudero para la pareja Damian Lillard-CJ McCollum. Duro atrás e inteligente en ataque, los Blazers estaban subiendo 10,2 puntos su rating ofensivo y 5,3 el defensivo con él en pista.

Por eso resultó especialmente cruel ver a Nurkic paralizado en el suelo, tras una mala caída en el ecuador de la segunda prórroga del partido que sus Blazers acabaron ganando a los Nets (148-144). Tras saltar para intentar palmear un rebote de ataque, Nurkic se quedó congelado y sin mover la pierna izquierda mientras las caras de todos los demás, compañeros y rivales, evidenciaban lo que empezaba a ser una certeza en un Moda Center que se lo estaba pasando en grande y quedó mudo, destemplado, con un sabor muy amargo y que en Portland conocen muy bien: el de las lesiones que cambian temporadas y, a veces, proyectos enteros. Los jugadores de los Blazers guardaban después silencio en el vestuario mientras Nurkic iba a la hospital para conocer el diagnóstico exacto de una grave lesión que le llegó cuando, una muestra de lo que estaba siendo su temporada, estaba resultando imparable para unos Nets que habían perdido por faltas a Jarrett Allen y Ed Davis: 32 puntos, 16 rebotes, 5 asistencias, 4 tapones… y adiós a la temporada, casi a las puertas de los playoffs.

Parecía que la desgracia había decidido golpear a lo Blazers. Días antes, CJ McCollum, que sigue ausente, evitó ya una lesión grave. Damian Lillard (31 puntos eta vez con 30 tiros) estaba especialmente afectado mientras comparaba esta lesión a otra que él vivió de primera mano: la de Paul George en los entrenamientos del Team USA, en Las Vegas. El entrenador Terry Stotts habló después del partido de un golpe “devastador” para un equipo que está cuarto del Oeste y cuyas aspiraciones quedan muy quebradas a la espera de saber hasta cuándo estarán, y hablamos ya de la próxima temporada, sin un jugador que se había convertio en esencial.

A los Nets tampoco pareció importarles la derrota, cruel y que les deja (38-37) con solo un partido y medio de margen para agarrar los playoffs, y con un calendario terrorífico por delante: les quedan dos partidos con los Bucks y uno con Sixers, Celtics, Pacers y Heat. Por eso fueron tan importantes las victorias rebañadas en las pistas de Kings y Lakers y por eso lo hubiera sido esta, que pareció cerca (102-111 a mitad del último cuarto) antes de un final en el que D’Angelo Russell (acabó con 39 puntos, 9 rebotes y 8 asistencias, heroico en la primera prórroga) se ofuscó con errores y pérdidas que acabaron en el primer tiempo extra. Después, Lillard no pudo evitar el segundo. Y ahí, cuando los minutos se apilaban y los Blazers ponían a una victoria épica, llegó el varapalo que cambió el clima del Moda Center y, seguramente, la temporada 2018-19 de los Blazers. Una absoluta desgracia justo, además, a las puertas de los playoffs.

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