Los Nuggets golpean primero: Jokic, inconmensurable (37+9+6)

Los Nuggets consiguen el 1-0 dos días después de ganar el séptimo y agónico encuentro de la anterior ronda ante los Spurs. Lo hacen ante los Blazers, con media semana más de descanso, en el Pepsi Center de Denver, lo hacen para marcar territorio y para disipar dudas, lo hacen para encumbrar a Nikola Jokic (37 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias, 3 robos y 2 tapones) como uno de los pívots más versátiles de los últimos años.

El partido fue un toma y daca continuo. En la primera manga era un ‘si tú anotas, yo también lo tendré que hacer’. Se jugaban un buen baloncesto de bloqueos y rupturas por velocidad en estático, con Jokic desplegando el ‘pick&pop’ y Lillard jugando con Kanter. El turco dio el susto al hacerse daño en el hombro derecho, ya maltrecho de por sí, en una de las primeras jugadas; luego no parecía que le doliera, pero en rueda de prensa achacó el malestar en esa parte del cuerpo como impedimento para frenar al oponente serbio. Con la entrada de Monte Morris y Will Barton los locales subieron una velocidad y ahí los visitantes también se encontraban cómodos gracias a la salida de un acertado Rodney Hood (17 puntos). Tuvo que salir de nuevo el quinteto habitual de Denver para frenar la sangría, sobre todo con un Millsap que hizo estragos ante Aminu y Harkless.

Jokic estaba tremendo. Enchufaba desde fuera también, lo que abría los espacios. No le podían defender desde cerca porque se iba por velocidad (sí, también) y cuerpeo y horadaba el centro de la zona con todo ello. Un rebote ofensivo y asistencia para triple de Torrey Craig abría una distancia de diez puntos (73-63, minuto 29). No fue la más alta, al inicio del último cuarto subió más. Los tiros fáciles cedidos a Jamal Murray y lo que Jokic aportaba fuera y dentro de la zona estaba siendo demasiado para los Blazers, que tenían de nuevo a Hood como sostén inesperado para que no se les fuera del todo el partido. Apareció Damian Lillard (39 puntos), héroe de los suyos en la anterior serie, y acercó a Portland. Pero los cinco titulares de Mike Malone y también Mason Plumlee llegaron pletóricos a los últimos minutos y no dieron opción al rival de reengancharse definitivamente.

Buen encuentro para abrir esta serie de semifinales de conferencia pese a que la otra del Oeste (Warriors-Rockets) es de la que estará más gente pendiente. De aquí saldrá su rival y no conviene perder ripio a lo que acontezca.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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