Embiid (33+10+5) domina ante Marc y los 76ers se acomodan

Los 76ers lograron la victoria en casa, el primer partido de la eliminatoria allí, y ponen el 2-1 ante los Raptors. La serie se ha recrudecido y a los canadienses se les empieza a atragantar, gracias en parte y modo a Joel Embiid ejerciendo de líder carismático y a Jimmy Butler haciendo de líder en la sombra.

El buen comienzo de los Sixers fue una reminiscencia del segundo partido, valía como ejemplo de lo que los de Brett Brown debían hacer para controlar el encuentro. Joel Embiid (33 puntos, 10 rebotes y 5 tapones) se puso las botas de estrella y no se las quitó en todo el encuentro, su inicio dio pie a que los suyos se pusieran por delante. Lo malo para Marc Gasol es que, aun sentándose, el pívot rival hoy sí que era una amenaza porque Greg Monroe también supo hacer daño. Igualmente destacaron al principio Tobias Harris por un lado y Danny Green por el otro, y fueron dos triples de este último los que enfriaron la máquina sixer y permitieron que no se fueran en el marcador desde el principio. 

Al final del primer cuarto llegó el primer encontronazo fuerte: Ibaka le propinaba un codazo a Redick que fue sancionado como flagrante de tipo 1. Después sería Simmons el que emplearía su codo contra la entrepierna de Lowry, que jugaba en casa (es de Filadelfia). Se fue creando un ambiente de tensión que se dispararía con el choque múltiple, porque hubo varias acciones de golpes por doquier, entre los dos cameruneses: Embiid y Siakam. Toda esta amalgama dejó tocados a los Raptors, que no esperaron llevar el partido a lo físico y reaccionaron mal ante ello: les afectó quizás demasiado y no es buen precedente.

Los Sixers llevaron la verticalidad a su juego gracias a Simmons y Butler y ahí es donde Toronto, que se apañaba a duras penas con Kawhi Leonard y poco más, sufrió. El problema es que en el estático, que los Raptors saben controlar mejor, tampoco funcionaban. Gasol atacó poco a Monroe, de nuevo en cancha en el tercer periodo, pese a su mala reputación como defensor y las diferencias entre equipos se iban más hacia los quince que hacia los diez.

Cuando parecía que el partido se adormilaba, los 76ers metieron la directa con un taponazo de Embiid a Siakam y un mate de Butler a la contra con el que vibraba Allen Iverson, atento espectador que rompía el corazón de unos Raptors que volvían a caer y que se van con la sensación de tener menos soluciones que el rival cuando el enfrentamiento se aloca o se complica; les toca remontar.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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