Un plan frustrado que agrietó al chavismo

Pocos esperaban esa imagen. Al alba, Juan Guaidó hablaba a la cámara y a pocos metros de él, junto a un grupo de militares, firme, Leopoldo López. El preso político más perseguido por Nicolás Maduro estaba libre después de cinco años, tres de ellos encarcelado y dos en arresto domiciliario. Ambos pedían a los ciudadanos que saliesen a las calles y a los militares que dieran la espalda al líder chavista, Nicolás Maduro. Apenas amanecía el martes 30 de abril y Venezuela se preparaba para otro día definitivo que no fue tal.

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