«Los Cavs serían estúpidos si no contratan a Jordi Fernández»

Si hubiera que apostar ahora por cuál va a ser el primer entrenador español en la NBA, la opción ahora mismo más segura sería Jordi Fernández, el badalonés de 36 años que ejerce de asistente de Michael Malone en Denver Nuggets (están jugando la segunda ronda de los playoffs contra los Blazers), donde recaló en el verano de 2016 después de una década en Cleveland y siete años vinculado a los Cavaliers, que ahora van a entrevistarle de cara al puesto de entrenador que tienen vacante.

Jordi Fernández trabajó en el organigrama de los Cavs, donde comenzó en el área de desarrollo de jugadores y de ahí pasó a entrenar al equipo vinculado en la G-League, Canton Charger. Antes, tras su llegada a EE UU en 2006, trabajó en la Impact Basketball Academy. Su relación con los Cavs está, como recuerda Joe Vardon en un extenso artículo en The Athletic, muy ligada a la figura de Mike Brown, que dirigió al equipo entre 2005 y 2010 (y otra vez en la 2013-14) y ahora es el principal asistente de Steve Kerr en los Warriors. De hecho, el primer trabajo del español en Ohio, cuando tenía 26 años, fue entrenar al equipo de AAU (Amateur Athletic Union) del hijo del técnico, Elijah. Y ahora, Mike Brown apoya su candidatura para entrenar a los Cavaliers: “Nos emociona simplemente que su nombre esté entre los posibles, pero es que en mi opinión sería una estupidez que no le contraten. Aporta muchísimas cosas en muchos aspectos. Sería un home run para la franquicia, especialmente ahora que el objetivo es crecer con un nuevo grupo de jugadores jóvenes”.

El encuentro entre ambos se produjo en 2009 a través de Impact Basketball, el citado programa de entrenamiento que reúne a profesionales, jugadores de universidad e instituto, y que fue el que llevó al español a EE UU y a Mike Brown como guía de su hijo, que era el más joven de todo el campus y al que se le asignó trabajar con Elijah. Los días viendo cómo se manejaba el español convencieron al técnico de que merecía la pena apostar por él, así que le convenció para que se estableciera definitivamente en Ohio y fuera entrenador personal de su hijo y de su equipo de AAU. Jordi, según el artículo, estaba dispuesto a seguir su sueño “por un piso amueblado, un Range Rover y 500 dólares al mes”. Eso, y acceso total al trabajo de su nuevo padrino en los Cavaliers. “Le apasionaba estar allí, ver todo lo que sucedía en un equipo de la NBA, estar cerca de LeBron James. Yo le dije que podía estar en todas las reuniones del cuerpo técnico siempre y cuando no tuviera nada que hacer con Elijah”, asegura Mike Brown.

Jordi Fernández dejó sus estudios, en Lleida, y a su familia, en Badalona. En el training camp de los Cavaliers, Danny Green y otros jugadores no tenían a nadie del cuerpo técnico para un entrenamiento y Mike Brown les sugirió que probaran con el español: “Danny me dijo que era muy bueno y que si pensaba contratarle. Y yo le dije que así me ahorraría dinero, así que sí que le iba a contratar”. Lo siguiente para Jordi Fernández era el trabajo en los Cavs en los departamentos de vídeo y desarrollo de jugadores.

Después Mike Brown, que dejó los Cavs y regresó para una fallida segunda etapa, fue también el que le puso al frente del equipo de la G-League: “Al principio no le gustó la idea porque le parecía que era un paso atrás. Le tuvimos que convencer de que era al contrario aunque era muy joven para entenderlo en ese momento. Esa era la forma de que se pudiera ver su trabajo desde otra óptica, iba a ser entrenador y la gente le iba a mirar ya como entrenador. Ese es un paso importante para conseguir entrevistas o que su nombre esté entre los candidatos para ser uno de los próximos entrenadores jóvenes de la NBA”.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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