«Como Curry y Klay son claros de piel se piensa que son blandos»

«Somos como un perro que siempre sigue soltando mordiscos. Aunque estemos arrinconados, aunque solo nos quede un diente, trataremos de morder con él. Resistimos en las trincheras, tiene que venir a por nosotros… El carácter de Klay y Andre, el corazón de acero de Draymond… sin él no tendríamos anillos». Así hablaba con Marcus Thompson (The Athletic) Shaun Livingston después del 113-118 que eliminó a los Rockets y metió en la quinta final del Oeste seguida a los Warriors, que jugaron los últimos cinco cuartos de la serie (con 2-2 y empate al final del tercer parcial del quinto partido) sin Kevin Durant, y que han dejado en el camino a los Rockets en los playoffs de 2015, 2016, 2018 y 2019.

Livingston no había anotado en todos los playoffs en dobles dígitos pero sumó 11 puntos en ese sexto partido, en Houston. «Aquí hay jugadores grandes, jugadores para la historia», remató el base suplente Quinn Cook, que también tuvo que jugar más de lo que lo estaba haciendo en playoffs en ese partido. Stephen Curry, el héroe final del triunfo, se acordó de los 21 puntos y 5 triples al descanso de Klay Thompson, que ya tenía en su currículum varias actuaciones prodigiosas en sextos partidos (Thunder en 2016, Rockets en 2018…): «Por su forma de ser, la vida que lleva… no sé ni si siente presión en momentos así, solo sale a jugar al baloncesto. Metió tiros fundamentales, nos sostuvo en el partido hasta el descanso».

Pero quizás las palabas más reveladoras sean las de Draymond Green, que en la serie ha promediado 13,2 puntos, 10,7 rebotes y 8,2 asistencias. Con una prodigiosa actuación defensiva y otra vez al 100% cuando más falta ha hecho después de una Regular Season muy pobre y que le obligó a perder peso y recuperar forma física antes de los playoffs. Él siempre recuerda que hay «jugadores de 82 partidos y otros de 16» en referencia a los que de verdad están a la altura en playoffs y en 2019 se está volviendo a posicionar, por si había alguna duda, como uno de estos últimos: «Se notaba antes del partido la concentración que había, lo metidos que estábamos todos. Ni siquiera yo tenía ganas de hablar. Y yo sé de lo que somos capaces cuando estamos así de metidos. Cuando se habla de corazón, se está hablando de hacer lo que sea necesario, de llegar a donde haga falta, de dar un paso al frente en los momentos de la verdad. Eso no se compra, eso no se lo puedes traspasar a otra persona, eso es algo que se tiene o no se tiene. Y hemos vuelto a demostrar a lo grande que lo tenemos».

Green, además, quiso ensalzar a los Splash Brothers, Curry y Thompson, más allá de los 60 puntos y 11 triples que sumaron en ese sexto partido y con una referencia a un viejo tópico entre jugadores afroamericanos y aficionados, la asociación tradicional entre la dureza en pista y el tono de piel: «No recuerdo una sola vez que se hayan escondido. Han tenido partidos malos, como todos, pero siempre dan la cara. Nunca les ha podido la presión. Pero como son claritos de piel se considera que son blandos. A la mierda. Siempre están a la altura en los momentos importantes. Pero como tiran tan bien y meten triples tan preciosos, no se les reconoce lo suficiente. A la mierda sus triples preciosos. Siempre están ahí cuando tienen que estar. Tienen corazón».

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