Vogel entrenará a los Lakers y Jason Kidd será su asistente

Acabó uno de los culebrones que han animado el mundillo NBA en las últimas semanas y que ha sido protagonizado por unos Lakers que soñaban con estar a estas alturas jugando los playoffs pero están, por sexto año consecutivo, viéndolos por televisión. Al menos, ya tienen nuevo entrenador: Frank Vogel, que firma por tres temporadas y que tendrá como asistente a Jason Kidd.

Termina así una búsqueda que ha acabado, otra vez, en vía crucis mediático para una franquicia ahora mismo a la deriva y en la que su dueña, Jeanie Buss, parece encastillada en un entorno en el que solo entran sus consejeros más cercanos, el matrimonio Rambis, Kurt y Linda, y Rob Pelinka, que gana poder a pasos agigantados y que conservó su puesto tras la salida de Magic Johnson y el desastre deportivo de la pasada temporada porque, entre otras cosas, como exagente de Kobe Bryant funciona como vínculo con el exjugador. Pelinka sale reforzado de un proceso que dejó en el camino a Monty Williams, que entrenará a los Suns, y a Tyronn Lue, que fue campeón con los Lakers como jugador y con los Cavaliers de LeBron como entrenador. Cuando el acuerdo parecía seguro, Lue renunció porque Pelinka se negó a ofrecerle más de tres años de contrato y quiso imponerle a Kidd como asistente principal. Todo es sí lo ha aceptado Vogel.

A sus 45 años, el técnico de Nueva Jersey vuelve a los banquillos después de ser despedido por Orlando Magic tras la temporada 2017-18 y después de dos muy decepcionantes campañas en Florida saldadas con 29 y 25 victorias, un balance total de 54-110. Allí, con un equipo en reconstrucción y muy limitado, no consiguió imponer el estilo con el que sí que tuvo un éxito incuestionable en Indiana Pacers, donde comenzó a las órdenes de Jim O’Brien y fue entrenador jefe entre 2011 y 2016 con un balance de 250-181 y un equipo que jugó dos finales del Este contra los Heat de LeBron James (la de 2013 resuelta en siete partidos) y fue una de las mejores defensas de la NBA (la mejor en dos temporadas por números). Era el equipo en el que se convirtió en súper estrella Paul George arropado por George Hill, David West, Lance Stephenson, Roy Hibbert…

Para muchos, el gran reto de Vogel (al que, curiosamente, Lue propuso como asistente) es encontrar un buen equipo de colaboradores que le ayude a modelar el juego de ataque, su punto a priori más débil. Eso y afinar su relación con Jason Kidd (46 años), leyenda en las canchas y muy cuestionable cuando ha tenido que entrenar (Nets y Bucks). Kidd es ya para algunos un caballo de Troya al estilo de lo que acabó sucediendo con Tyronn Lue y David Blatt en los Cavaliers de 2014. Pero en los Lakers creen que es el guía perfecto para sacar lo mejor de Lonzo Ball, al que siempre se ha comparado con el diez veces all star y campeón con los Mavericks de 2011, precisamente ante los Heat de un LeBron con el que tiene una gran relación desde los Juegos de Pekín 2008, donde Kidd ejerció de mentor de las estrellas menos experimentadas que habían patinado con el Team USA en Atenas 2004 y el Mundial de Japón. Lue no quiso contar con Kidd para evitar precisamente una guerra de poder entre bastidores. Vogel, que en principio también es bien visto por el entorno de LeBron, sí ha aceptado entrar en ese juego y tratar de sacar lo mejor de una situación que puede convertirse en muy tensa a las primeras de cambio.

Veremos con qué resultado y veremos con qué mimbres porque lo principal ahora es ver qué hacen los Lakers con un pick muy alto de draft (el martes se celebra la lotería) y con los 35 millones de dólares que van a tener para intentar atraer a otra gran estrella a sus filas, algo que no va a ser fácil (las previsiones ahora mismo son sombrías) a la vista del sainete constante que están protagonizando desde que su temporada acabó demasiado pronto… y en desastre total (37-45). Al menos, ya tienen entrenador. Algo es algo.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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