El renacido DeMarcus Cousins puede ser clave en la final

DeMarcus Cousins se lesionó el 15 de abril ante los Clippers. Era el segundo partido de su carrera en playoffs después de nueve temporadas y cuatro all stars a sus espaldas. Primero fue la mala planificación deportiva de los Sacramento Kings, la franquicia que le drafteó, la que le impedía por sistema llegar a la postemporada. Después, cuando estaba jugando su mejor baloncesto (y eso ya es decir) en Nueva Orleans, una rotura del tendón de Aquiles le dejó en el dique seco, sin poder ayudar a sus compañeros en la aventura de las eliminatorias por el título.

Ese 15 de abril, corriendo a por un balón dividido, se desgarró el muslo. Después de estar un año parado la desgracia en forma de lesión se cebaba otra vez con él. Las primeras con conclusiones de los médicos fueron que no jugaría más en lo que quedaba de temporada, llegasen donde llegasen los Warriors. Según fueron avanzando los playoffs comenzaron a llegar buenas noticias, pero siempre con cautela. «Su recuperación va mejor de lo esperado», «ya se entrena con el resto de compañeros», «puede volver en algún momento de la final». Cuando salió a pista en el primer partido ante Toronto se le vio con ganas de agradar, pero con un estado físico que no acompañaba. Jugó 8 minutos en los que metió tres puntos (fallando los tres tiros de campo que intentó), dio dos asistencias, robó dos balones y perdió otro. Pero sobre todo se le vio muy desubicado.

Pero como el pívot titular ese día, Jordan Bell, tampoco hizo nada Steve Kerr decidió darle la titularidad en el segundo encuentro. Como dijo Draymond Green después, «DeMarcus no ha jugado mucho al baloncesto en los últimos 18 meses, cuanto más juegue mejores sensaciones tendrá». Un resumen perfecto de lo que le pasó en ese Game 2. Porque en los primeros minutos se le volvió a ver lento en defensa y torpe en ataque. Pero en el segundo tiempo, y especialmente en el parcial de 0-18 de su equipo, recordó al gran Cousins que todos conocemos. Sin llegar al su nivel de all star, pero demostrando todo el talento que ha tenido siempre dentro. En los 27 minutos que estuvo en pista metió 11 puntos, cogió 10 rebotes, dio 6 asistencias, puso 2 tapones y su equipo logró un +12 con él en pista. Una actuación por encima de cualquier expectativa.

Un DeMarcus que aporta es un arma decisiva que puede desequilibrar partidos, pero teniendo en cuenta la situación en la que están los Warriors el pívot puede ser fundamental. Con Kevon Looney fuera para lo que resta de serie, Klay Thompson con molestias y sin saber en qué estado estará para el Game 3 y Kevin Durant aún en la enfermería y sin un regreso claro, Cousins se ha convertido de repente en una pieza clave. «Realmente no sé cómo me he recuperado tan pronto», bromeaba con los periodistas después de la victoria. Visto lo visto seguro que a los Raptors no les ha hecho tanta gracia su milagrosa recuperación. Ahora ya saben que también por dentro les pueden llegar nuevos problemas.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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