México admite que deberá negociar la condición de tercer país seguro si no frena el flujo migratorio hacia EE UU

Una semana de tensión en Washington otorgó a México 45 días para evitar convertirse en un tercer país seguro —aquel que recibe a los refugiados— para la ola de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos. La diplomacia mexicana ha admitido este martes, sin embargo, que al terminar el plazo y si México no consigue disipar los efectos de la migración en la frontera que comparte con EE UU, ambos países comenzarán una negociación para acordar la estancia en territorio mexicano de migrantes que buscan asilo. El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, ha relatado ante la prensa los siete días de negociaciones con el Gobierno estadounidense y ha reconocido que las siguientes semanas serán cruciales para evitar una salida en la que México asuma la estancia de los migrantes. “Tenemos la posibilidad de demostrar que tenemos la razón”, dijo.

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