Hong Kong se resiste a ser China

Hong Kong es una anomalía histórica. No solo por sus calles dedicadas a la monarquía británica, pobladas de rostros asiáticos, o sus famélicas construcciones verticales; sino porque Hong Kong es una ciudad libre, abierta y moderna pese a estar controlada por el régimen chino, la dictadura más poderosa del mundo. Las 11 semanas de protestas prodemocracia ilustran el choque entre dos sistemas políticos, una confrontación que se acrecienta bajo la amenaza de una intervención militar de Pekín.

Seguir leyendo.

Portada Edición América de EL PAÍS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*