EE UU no tiene piedad y da un golpe en la mesa de Australia

Segundo amistoso antes del Mundial para Estados Unidos y golpe en la mesa de los americanos. El partido era muy esperado, ya que Australia llega al torneo como una de las aspirantes a medalla y uno de los equipos del segundo escalón que quiere mirar a la cara a cualquier rival. Ante el gran favorito del torneo lo demostró, pero sólo durante medio partido. Al descanso se fueron perdiendo sólo de un punto y en ese momento parecía de verdad que los australianos iban a pelear el encuentro hasta el final. Pero todo se acabó a la vuelta del descanso, cuando EE UU metió la directa, sobre todo en defensa pero también en ataque, y puso tierra de por medio de forma definitiva.

Australia mostró músculo en su foto inicial con cuatro NBAs: Mills, Dellavedova, Ingles y Baynes, a los que poco después se sumó Bogut desde el banquillo. Lo que pasaría si a ellos les sumasen a Ben Simmons no lo sabremos. Al menos para este Mundial. Con lo que tienen van a pelear con casi todos, pero quizá se hayan quedado un pelín cortos para intentar alcanzar la final. Porque en el banquillo, más allá de la aportación de Goulding (19 puntos, 4 triples) no pareció haber nadie más dispuesto a dar el relevo en la segunda unidad. E intentar ganar a los estadounidenses sólo con cinco o seis jugadores se antoja imposible.

Popovich salió con Joe Harris de titular. El escolta estuvo magnífico en el primer tramo del encuentro y puede convertirse en un hombre clave para su equipo. Ante las defensas en zona que más de una vez intentarán hacerles, él es el tirador más puro que tienen en plantilla y con días como hoy va a tener muchos minutos. Junto a Harris, Kuzma fue el otro hombre de la primera parte: 3/4 en triples (acabó en 4/5) en un papel que recuerda mucho al de Carmelo Anthony con la selección. A pesar de todo, Australia fue capaz de reducir la desventaja que se había colocado ya en dobles dígitos a un solo punto, gracias al acierto de Mills por fuera y al trabajo de Bogut y Baynes por dentro. Pero todo se quedó en un intento.

Porque la segunda vez que los visitantes bajaron el culo, se pusieron a defender, a puntear todos los rebotes y a correr, ya no hubo respuesta. Eso fue en el tercer cuarto. Del 45-44 con el que se empezó tras una primera canasta australiana, se acabó en un 76-61 (32-18 de parcial). Ahí ya se unieron a la causa casi todos: Kemba, Mitchell, la buena conexión céltica Tatum-Brown y un inspiradísimo Myles Turner metiéndolas desde todas las distancias. Puede que este equipo siga sin jugar demasiado bien como una sola unidad y que aún le queden muchas cosas por mejorar en ataque. Pero siguen teniendo dos o tres marchas más que el resto, dependiendo del rival. 

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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