Ricky llega a unos Suns a la deriva: «Las cosas han cambiado»

Los vientos del cambio no llegan a Phoenix. Al menos es lo que parece. La franquicia ha conseguido firmar a Ricky Rubio en verano, pero poco más. El crecimiento de los Suns a medio plazo dependerá de sus dos promesas, DeAndre Ayton y sobre todo Devin Booker. De ellos dependerá volver a unos playoffs que el equipo no pisa desde 2010, cuando fueron derrotados en las finales de la Conferencia Oeste por los Lakers.

Ha pasado mucho tiempo. En esa serie Kobe y Pau, con un Artest estelar, lideraban a los Lakers de Phil Jackson a las Finales de la NBA por tercer año consecutivo. Ganarían el anillo ante los Celtics. Los Suns por su parte lucharon por última vez por unas esquivas Finales a las que el proyecto construido en torno a Steve Nash nunca pudo llegar. Amar’e Stoudemire era el segundo de a borde de una plantilla que contaba con un prometedor Goran Dragic dando sus primeros pasos en la Liga y con Alvin Gentry de entrenador después de haber cogido el relevo de Mike D’Antoni.

Hoy, la historia es ligeramente distinta. Kobe, un Artest rebautizado como Metta Wolrd Peace está retirado o Steve Nash están retirados. Pau afronta su 19ª temporada en la NBA, Dragic se ha hecho un nombre en la competición norteamericana, Gentry está en los Pelicans y Stoudemire con tímidos intentos de volver a la NBA tras sufrir una desafortunada vorágine de lesiones. Tampoco hay noticias de Phil Jackson, retirado una temporada después de lograr su undécimo y último anillo. Y en Phoenix llevan 9 temporadas sin pisar los playoffs. 

No es un dato cualquiera. Los Suns nunca han estado tanto tiempo sin jugar la fase final y han sido una franquicia muy respetada desde finales de los 80 hasta la salida de Nash del equipo. Con Barkley se colaron en las Finales y luego con el base, uno de los mejores de la historia, fueron hacedores del seven seconds or less que les dejó a las puertas de las Finales hasta en tres ocasiones. Las dos primeras con D’Antoni, un creador ofensivo maravilloso que nunca ha sabido dar le consistencia a sus plantillas en los partidos en los que se decide el título. Con los Rockets le está pasando algo parecido.

Un cúmulo de despropósitos, malas elecciones del draft, un dueño (Robert Sarver, que también posee el Mallorca de fútbol) perdido y unos movimientos veraniegos inexistentes han impedido que la franquicia remonte el vuelo. Han sido 9 años en los que solo han igualado o superado el 50% de victorias dos veces y se han quedado hasta en 5 ocasiones por debajo de las 30 victorias. Solo hubo una temporada, la 2013-14, donde de verdad compitieron: con Isaiah Thomas, Goran Dragic y Eric Bledsoe hicieron un equipo competitivo y se quedaron a las puertas de los playoffs (48-34, a una victoria de los Mavs). La venta del núcleo de playmakers en los cursos siguientes no dio continuidad a un proyecto que tuvo esa campaña su único rayo luz en nueve años.

«Las cosas han cambiado mucho» ha dicho Ricky en el Media Day que ha servido para presentar a los no tan nuevos Suns. La llegada de Saric junto a la de Ricky y la evolución que se les presupone a Booker, Ayton, Bridges y Oubre mejorarán la plantilla, aunque es difícil pensar que vayan a entrar en playoffs. Eso sí, ha habido cambios en la plantilla. «Hay un nuevo gerente general y un nuevo entrenador y habrá una nueva instalación de práctica el próximo año», comentaba el del Masnou.

el baloncestita es optimista con el nuevo rumbo que parece haber emprendido el equipo. «Creo que están empezando a cuidar cada detalle. En el pasado no hemos llegado a los playoffs, pero cada año, tienes que seguir cambiando eso. La gente no entiende que la línea es tan delgada que puede cambiar muy rápido. Pero al mismo tiempo, es muy difícil dar el paso por encima de esa línea. Así que debes cuidar cada detalle desde el primer día».

Entrenos con Raúl López

Ricky ha revelado que se ha entrenado con Raúl López en los últimos años. «Me ha estado ayudando. Jugó en la NBA durante tres años y luego jugó en Europa. Me ha estado ayudando los últimos dos o tres años, y realmente he mejorado con su ayuda».

El español se encuentra en el mejor momento de su carrera y llega a Phoenix después de haberse coronado campeón del mundo en el Mundial de China y de ser MVP del torneo, un bagaje muy positivo a la hora de llegar a una franquicia cuya afición añora a Steve Nash, otro base y su último ídolo. Nash lideró al equipo a tres finales del Oeste y fue uno de los pioneros, junto a D’Antoni, del juego rápido y atractivo que desarrollaron a partir de 2005, lo que le valió dos MVPs de la temporada en 2005 y 2006.

A pesar de todo esto, no hay presión para Ricky, que llega como un jugador con experiencia en la Liga y después de estar en dos equipos que han obtenido resultados distintos. «Voy a tratar de aportar experiencia. En Minnesota no llegué a playoffs y en los Jazz sí. El primer año en Utah, mucha gente no contaba con nosotros porque Gordon Hayward se había ido y éramos un equipo joven. Pero los pequeños detalles nos hacen creer y al final, llegamos a los playoffs y ganamos una serie», rememora.

Durante los entrenos con la Selección y también junto a Raúl López, el MVP del Mundial ha trabajado diferentes aspectos este verano más allá del tiro de tres. “Quiero más consistente, Estoy tratando de tener la misma visión en cada tiro. Eso me ayudó en el equipo nacional. Pude sentir qye me dio confianza para tener las mismas oportunidades todo el tiempo».

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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