Bochorno de los Warriors con su peor inicio desde 1989

Hace cuatro meses, en el quinto partido de la final de la NBA, los Warriors salían en Toronto con Stephen Curry, Klay Thompson, Andre Iguodala, Kevin Durant y Draymond Green. Hoy, en Oklahoma, han coincidido en cancha Jacob Evans, Damion Lee, Jordan Poole, Eric Paschall y Omari Spellman. Por si no bastaba con los nombres para evidenciar la diferencia de potencial entre un quinteto y otro, el equipo de San Francisco se ha encargado de demostrarlo en la pista con uno de los peores partidos que se les recuerda en años. Por poner un ejemplo: al descanso se fueron perdiendo de 33 puntos (70-37), una diferencia en contra que no veían desde 1997. Un auténtico despropósito.

Ahora mismo este equipo es lo que se le ocurra a Curry y poco más. Porque en ataque D’Angello Russell es el único que le puede apoyar con garantías (y eso no pasó hoy) y en defensa es Green quien tiene que poner todo en marcha (y eso tampoco pasó). Y además, para que engañarnos, Curry parece haberse contagiado del ambiente general que ahora mismo define a este equipo que dominó con puño de hierro la Liga los últimos cinco años. Esa palabra es dejadez. Pasotismo también valdría. Es como si estuviésemos en el mes de marzo, no se jugasen ya nada y se dejasen ir. Esa es la clase de equipo que se vio en Oklahoma. Que perdiesen el primer día por 19 ante los Clippers podría entrar dentro de la lógica. Que caigan por 28 ante los Thunder es para que salten todas las alarmas. Aunque estemos en el segundo partido de la temporada, pero una actuación así no puede pasar como si nada.

Enfrente tuvieron a unos Thunder que no son nada del otro mundo y que sorprendería que repitiesen presencia en playoffs. Tienen cosas buenas, como a Chris Paul con su experiencia y saber estar, a Gallinari aportando a buen ritmo, un Ferguson muy acertado desde el triple y el que sin duda tiene que ser el primer paso importante de la reconstrucción de este equipo, un Shai Gilgeous-Alexander que apunta a jugador grande (19+9+4 y 2 tapones para él). Pero todo eso hoy en día es poco para pelear con los grandes de la Liga. La pregunta es si estos Warriors, tal como salen ahora a la cancha, son uno de los grandes. Porque lo único que hicieron fue ser intensos en defensa y lucir un gran acierto en el lanzamiento: 55,7% en tiros de campo, 46,9% en triples. Y con eso les bastó para desarbolar a su rival.

Los Warriors, en cambio, se quedaron en un 30/92 en tiros de campo y un 5/33 en triples. Curry fallando 7 de los 9 que intentó, el resto de titulares metiendo 29 puntos entre los cuatro, Russell expulsado por protestarle al árbitro en la cara en un momento de impotencia absoluto. Y tuvieron la suerte de que en el último cuarto, ya con el partido más que resuelto, la salida de los suplentes más suplentes en ambos bandos les permitió maquillar un marcador que les llegó a colocar 41 puntos abajo en el tercer periodo. Fue el único cuarto que ganaron (15-24) y el primero de la temporada que consiguen dejar al rival por debajo de 30 puntos. Hasta ahora le habían hecho 35, 30, 46 y 30 los Clippers y 35, 35 y 35 los Thunder.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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