La desigualdad moviliza a América Latina

Las expectativas frustradas han dinamitado la paciencia de millones de latinoamericanos. Las protestas en la región más desigual del planeta se suceden a ritmo vertiginoso, de Haití a Chile; de Centroamérica a los Andes. Buscar una explicación sencilla para una región con una veintena de países y más de 600 millones de personas, no obstante, resulta quimérico, pese al empeño de no pocos en tratar de construir una suerte de primavera latinoamericana en un continente donde, para más inri, las estaciones brillan por su ausencia o armar un compló orquestado por Venezuela, que pese a no sujetarse en pie, sí resulta que tiene la capacidad de desestabilizar a casi todo un continente. El frenazo a millones de anhelos, el cuestionamiento de modelos económicos como el neoliberalismo, la desafección por los políticos, sin importar su ideología, es combustible común en todos los países para que se prenda una llamarada que no tiene visos de apagarse a corto plazo.

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