La redención de Dwight Howard: «Mi ego ha muerto»

«Mi ego ha tenido que morir para que yo sea quién soy». Así de tajante se ha mostró Dwight Howard después de la victoria de los Lakers ante los Jazz. Apenas unos días después, firma 16 puntos, 10 rebotes y 4 tapones en apenas 23 minutos ante los Hornets, una actuación que le ha valido los aplausos de Frank Vogel y de sus compañeros… algo que se lleva repitiendo desde que el baloncestista regresó a Los Ángeles y que no deja de ser una anomalía en una estrella que ha caído a los infiernos en los últimos años, en los que se ha llevado más críticas que halagos.

El nuevo rol de Howard no deja de sorprender dentro de un jugador que fue ininterrumpidamente All Star desde 2007 a 2014 y que lideró a los Magic a las Finales de la NBA 2009. Un fenómeno de la naturaleza qe ganó tres veces el galardón de Mejor Defensor y que estaba llamado para ser el heredero de Shaquille O’Neal en los tableros. Todo cambió en la 2012-13, cuando su tumultuoso paso por los Lakers, en los que los choque con Kobe y las quejas por su poca ética de trabajo fueron protagonistas, provocaron que un proyecto pensado para acabar con el anillo acabara siendo un rotundo fracaso. Desde entonces, el pívot ha ido teniendo cada vez un papel más residual en los equipos en los que ha estado (Rockets, Hawks, Hornets y Wizards) mientras que la franquicia de púrpura y oro no ha regresado a los playoffs.

Ahora, los Lakers y Howard han vuelto a cruzar sus caminos. La franquicia busca la reivindicación como una de las mejores entidades de la historia, un equipo que ha ganado 16 campeonatos y que ha dominado la NBA durante varios periodos de tiempo antes de sufrir la que está siendo la peor crisis de su historia. El pívot por su parte busca la redención. Volver a aportar en un equipo competitivo y resarcirse de su paso por el lugar en la que inició su ocaso. «He terminado volviendo al mejor equipo y a la mejor ciudad del mundo. Estoy agradecido con ello», dice en declaraciones recogidas por la ESPN un profesional que que ha vivido una cura de humildad este verano.

Y eso es lo más curioso de todo. Parece un hombre nuevo. No sólo físicamente, donde ha sorprendido su extrema delgadez en contraste con el cuerpo hinchado que mostraba antes. También en cuanto al carácter. El jugador ya estuvo trabajador cuando fue a entrenar con el equipo en las sesiones en las que se tenía que ganar su fichaje. Contó con el beneplácito de LeBron James, que afirma que creyó en él. Y con el de Jason Kidd. Su actitud ha gustado a Vogel en todo momento y ese ego que parecía tan difícil de manejar parece haber desaparecido. «Mi ego tuvo que morir para ser quien soy ahora».

Las cosas han cambiado para un jugador que antes recibía el balón en el poste y se jugaba el uno contra uno. Ahora, el center ha asumido el rol en el equipo desde el primer momento, salta desde el banquillo (otra anomalía en él), el 37% de sus jugadas de ataque son cortes, en el 26% busca la espalda del defensor… y tan solo postea el 5% de las veces.

Un cambio de rol que ha asumido a la perfección. Lo que hace «es exactamente lo que quiero de él», según Vogel, que ya ha dicho que no va a jugar con él en el poste. Se dedica a rebotear, a proteger el aro, a taponar y a intimidar. Sus canastas vienen de alley oops, de tras rechaces ofensivos o en el último pase de una penetración realizada por LeBron o cualquier otro jugador. Y esto sin pasar de los 20 minutos por partido, algo extraño para una estrella que a buen seguro acabará en el Hall of Fame.

«Somos un equipo de arriba a abajo. Solo quiero asegurarme de que hago mi trabajo lo mejor que puedo y sé que si hago eso, pondré a mi equipo en una excelente posición para ganar«, ha dicho Howard. Unas palabras que definen perfectamente su nuevo papel, uno que ha estado dispuesto a asumir sin rechistar. Hoy, el jugador que entre 2007 y 2014 promedió casi 20 puntos, más de 13 rebotes y 2 tapones está en 7+7.

No parece preocuparle. Los Lakers quieres de él exactamente lo que está dando y el pívot está dispuesto a hacer todo lo que le pidan. Superman Howard busca su redención. Algo que nunca es sencillo pero que irá inexorablemente unido al destino de la franquicia. Si los angelinos ganan, Howard también lo hará. El resto de posibles finales, ya se irán viendo.

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