Los Spurs se hunden y también pierden en el homenaje a Parker

Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker jugaron juntos 778 partidos entre 2002, año en el que el argentino llegó a la NBA, hasta la 2016, cuando el legendario ala-pívot dijo adiós al baloncesto. En ese periodo de tiempo, estos tres jugadores formaron el que para muchos es el big three definitivo. Juntos, ganaron 575 partidos en temporada regular (lejos quedan los 540 de Bird, Parish y McHale en los 80) y 127 en playoffs, máximos absolutos. También tienen el récord de encuentros disputados y han conquistado cuatro anillos de campeón en 2003, 2005, 2007 y 2014 (Duncan y Popovich lograron uno más en 1999). Casi nada para el considerado por amplio consenso como el mejor trío de la historia.

La pasada madrugada la camiseta de Tony Parker fue retirada y ya luce en lo más alto del A&T Center,. Un honor para cualquier jugador y una imagen mítica que deja el legendario número 9 del base francés junto al 20 de Ginóbili y al 21 de Duncan. Fue el último de los tres en retirarse. Lo hizo el verano pasado, tras 18 temporadas en la NBA, 17 de ellas en los Spurs (la última en los Hornets). No pasó mucho tiempos hasta que la franquicia tejana anunciara que iban a retirarle la camiseta y el acto tuvo lugar en el partido ante los Grizzlies.

Partido que los Spurs perdieron. Ni la retirada del número del base, ni jugar en casa, ni hacerlo ante los Grizzlies, uno de los equipos más vulnerables de la competición, permitió a los de Popovich salir del atolladero en el que se han metido y que ha supuesto su primera crisis de la temporada. Pequeña, pero crisis al fin y al cabo. Cuatro derrota en cinco partidos que han esfumado los récords de 3-0 y 4-1 que lucían en las primeras jornadas para dejar al equipo con 5-5 y dos derrotas consecutivas en casa, un lugar donde tienen que sacar adelante sus compromisos si quieren llegar a playoffs por 23ª temporada consecutiva, récord histórico de la NBA y de todo el deporte estadounidense

La pasada madrugada se vivió un partido raro. Siempre lo es cuando ves jugar a los Spurs en la NBA actual, pero este lo fue más por el nivel mostrado por los Grizzlies, que sorprendieron de inicio a sus rivales y se fueron con un parcial de 22-35 al final del primer periodo. Los texanos reaccionaban antes del descanso para irse solo 3 por detrás gracias en gran parte a DeMar DeRozan, que acabó el partido con 12 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias y sigue dando un clínic de como jugar al baloncesto… en 2010, cuando los tiros de media distancia eran de lo más típico. Va a ser curioso ver jugar a San Antonio contra, por ejemplo, los Rockets. Harden y compañía solo tiran triples y bandejas, mientras que los de Popovich siguen practicando un baloncesto de una época anterior y utilizando esa media distancia que aprovechan no sólo DeRozan, también LaMarcus Aldridge o Rudy Gay. Tres jugadores veteranos de los que le gustan a un entrenador nostálgico que ha ido perdiendo pupilos en el último lustro y se ve obligado a buscar otros no tan buenos ni con opciones de conseguir un anillo que ya queda muy lejano en la franquicia.

Pero volvamos al partido. En la reanudación, los Grizzlies volvieron a tomar ventaja y se fueron entre 8 y 10 puntos arriba, una ventaja que rentabilizarían hasta mediadios del último periodo, cuando los Spurs empataban el partido a 94 con todavía 8 minutos por delante. De nuevo aceleraron los visitantes, pero Popovich, curtido en mil batallas, arengaba a los suyos para poner una marcha más e incluso adelantarse (106-101) con poco más de 4′ por delante. Tiempo de sobra para que pasara de todo.

O eso debieron pensar los Grizzlies, que con un triple de Jae Crowder (8+10+4) a menos de 2 minutos para el final deshacían el último empate que hubo y se ponía 3 arriba (108-111). Con apenas 25 segundos Jaren Jackson Jr. (24 puntos) anotaba un triple desde la esquina que parecía definitivo, pero estaba pisando la línea de banda y San Antonio recuperaba el balón. Sin embargo, DeRozan era taponado por Valnaciunas (16+12, gran partido) y los tiros libres de Brooks (21) sentenciaban para Memphis, que sin una gran versión de Ja Morant (9 tantos con 2 de 12 en tiros) sumaba una inesperada victoria en un campo siempre complicado y ahondaba en la herida de unos Spurs que tienen que recuperarse cuanto antes si no quieren complicarse en una temporada que todavía está empezando.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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