Nada nuevo: Dallas cae pese a otro triple-doble de Doncic en la vuelta de Porzingis al Madison

Los Mavericks tienen algo en los últimos enfrentamientos con los Knicks que excede las leyes del baloncesto. Ya les ocurrió el año pasado, pero esta temporada han rellenado el cupo de infamia -hablando simplemente en este sentido- ya en el mes de noviembre. Han perdido sus dos duelos con los neoyorquinos, dando alas a un equipo absolutamente perdido que tiene al entrenador en la cuerda floja y a una afición cada vez menos ilusionada con el futuro. Derrota dolorosa para los texanos.

De nada sirvió la estupenda actuación de Luka Doncic, que consiguió un nuevo triple-doble: 33 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias, aunque nuevamente desacertado en los triples (3/12). Sobre ello, dos nuevas marcas: segundo que consigue un triple-doble antes de los 21 en el Madison tras ‘Magic’ Johnson, segundo que más partidos de triple-doble con 30 puntos logra llevando sólo dos temporadas tras Oscar Robertson. No sirvió a los de Rick Carlisle para ganar ante un equipo que sólo ha logrado dos victorias esta temporada (dos, antes los Mavericks). 

El partido estaba marcado por la vuelta de Kristaps Porzingis al pabellón que le encumbró en sus primeros años en la Liga, donde se forjó la idea de que puede ser una gran estrella de la NBA. El letón, al estilo de Nikola Mirotic en el WiZink Center unas horas antes, se vio con ganas de responder con un gran partido. 20 puntos y 11 rebotes, buen dato estadístico pero con poca influencia final. Los compañeros le buscaron, pero su cabeza pedía más de lo que al final dio. Abucheos fuertes cada vez que tocaba el balón, gritos de ‘traidor’ en la presentación… un cóctel que terminó con el ala-pívot algo fuera de punto cuando el partido se estaba decidiendo: ejecutó un solo tiro en el último cuarto y los falló. Acabó quemado, como se comprende. 

Pese a que Marjanovic tuvo minutos y Powell no estuvo mal, además del mencionado Porzingis, dominio en la pintura de los Knicks por parte de Julius Randle, el pívot más móvil, y Mitchell Robinson, el más estático. No hubo modo de frenarlo. Si a ello se le suma que Dennis Smith, ex de los Mavs, también tenía ganas de reivindicarse (no sólo por ser ante el que era su equipo, sino por la mala racha personal y profesional que está atravesando) y logró 13+6+8 saliendo desde el banco, pues negro lo tenía Dallas. 

Los Mavericks estuvieron haciendo la goma durante todo el tercer cuarto, dejando ventajas de 5-6 puntos y luego acercándose a 2-3. Un rebote-mate de Porzingis empató el encuentro cuando se llegaba al último periodo, que fue movido. Randle levantaba a los presentes con un movimiento de fuerza bruta ante el letón a falta de un minuto para poner por delante a los suyos, Curry empataba de nuevo con un palmeo a dos manos y Morris sería el que pondría la ventaja que ya nunca podrían remontar los visitantes con un triple en la cara de Kleber. Doncic anotó después y Curry tuvo un triple para empatar, pero los Mavs cayeron por quinta vez este año.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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