¿Y quién frena a James Harden? Una de las mejores defensas de la NBA no puede con él: 44+8+5+4

Extraordinaria puesta en escena de James Harden un día más. Pero, así como hay partidos en los que su influencia está mucho más alejada de los números rimbombantes que firma, ante Indiana Pacers fue totalmente decisivo y se pringó en todas las esquinas del recinto para arañar otra victoria (111-102). 

Los Rockets parecían bien puestos con la sorpresa positiva que suponía el rendimiento de Ben McLemore. El que fuera promesa de los Kings en su día, todavía con una valía para la NBA por probar, fue fuerte hacia el aro y anotó los tiros exteriores, una suerte que se espera de él como complemento de Harden y Westbrook mientras no esté Eric Gordon, actualmente lesionado. No hacía falta que la barbuda estrella del equipo se mostrara mucho, sólo controlaba la situación oteando desde lejos; algún triple tras paso atrás, medias penetraciones y balones fuera para triples de los compañeros. A medio gas iba el bueno de James hasta que vio que los Pacers no son ya los de los primeros partidos, son algo mejores.

Las ausencias de Myles Turner y Victor Oladipo por lesión les ponen todavía con mejor perspectiva de futuro viendo que los Holiday, Brogdon o McConnell ya se han acoplado y el equipo tira hacia arriba. A ello se sumaba que Clint Capela era también era baja en los Rockets y su sitio lo cubrieron el veterano Tyson Chandler, que entró con mal pie, y el joven Isaiah Hartenstein, que tiene muy pocas oportunidades de jugar: Domantas Sabonis se los comió cuando estuvo en cancha y lo hizo sin derramar mucho sudor. Doug McDermott entraba en calor y encendía las alarmas. 

Para Indiana el problema fue la consistencia. No enlazaron muchas jugadas buenas, fueron a tirones, y eso les hizo perder el ritmo y empezar a cometer errores cuando Harden y los Rockets se empeñaron. Malos tiros (acabaron con 8/33 en triples) y precipitación en los pases (16 pérdidas por sólo 8 del rival). Con Harden descansando se pusieron por delante al final del tercer cuarto tras un matazo del interior T.J. Leaf, momento para los de Texas de meter el turbo.

No engañemos a nadie. El ’13’ de los Rockets tiene muchos problemas para defender tras dos o tres pases, aplicar bien las marcas y cambiar en los bloqueos. Lo que sí demuestra implicación es ir a por los rebotes sabiendo que Westbrook está al lado y subir las líneas defensivas para incomodar al atacante. Y eso hizo. Eso… y meter dos triplazos desde nueve metros para dejar atónitos a sus rivales.

Como vino, se fue: 44 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias y 4 robos en 40 minutos con un 50% de acierto en los lanzamientos. Una de las diez mejores defensas de lo que va de temporada (103,6 puntos de ratio defensivo) y de las mejores durante los últimos años, con el sello de Nate McMillan, tampoco pudo con él.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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