Bolivia, partida en dos

El nombre de Evo Morales no es solo la llave de la confrontación política en Bolivia. Su figura de líder carismático trascendió lo estrictamente político y sigue presente en lo cotidiano, en las conversaciones, en miles de pintadas, en las esperanzas de sus seguidores y en los temores de sus adversarios. Y sus huellas son una muestra de la hegemonía cultural que ejerció durante casi 14 años de Gobierno, que hoy dejan una gran fractura. Todo lo que ha sucedido en los últimos años en el país gira de alguna manera en torno a él y al movimiento que representa. Esta semana, su renuncia, forzada por los militares, y su exilio en México, han agravado la conmoción social

Seguir leyendo.

Portada Edición América de EL PAÍS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*