David Stern, el visionario que cambió para siempre la NBA

David Joel Stern vio hacia dónde se dirigía el mundo del deporte mucho antes de que este llegará hasta allí. Hasta esa frontera dominada por la globalización y el mercado. Por la publicidad y la explotación del jugador-estrella como icono para los jóvenes y como modelo para los niños de cada rincón del planeta. En sus 30 años como jefe supremo del baloncesto norteamericano (1984-2014), el excomisionado cambió radicalmente la NBA. Sin él, sin ese abogado que se dio a conocer por el caso antimonopolio de Oscar Robertson en 1976, que dio como resultado la creación de la agencia libre y la transferencia de cuatro equipos de la ABA a la NBA, nada sería igual.

El padre de la moderna NBA falleció en la noche del lunes a causa del derrame cerebral que sufrió hace casi tres semanas en Nueva York. “Sin él, la NBA no sería lo que es hoy”, asegura el legendario Michael Jordan tras conocer la muerte de Stern a los 77 años de edad. “Hizo que la NBA se convirtiera en una de las Ligas más populares del mundo con sus ideas revolucionarias. Llevó las Finales desde la retransmisión en diferido al directo”, subrayó Magic Johnson sobre este neoyorquino nacido en Manhattan el 22 de septiembre de 1942 en plena ofensiva del ejército Nazi sobre Stalingrado.

Visionario, negociador, tirano y revolucionario, Stern despertó a la soñolienta NBA con la impactante rivalidad entre Magic y Larry Bird. Los Ángeles contra Boston. El glamour de la costa Oeste frente al obrerismo del Este. Un enorme enfrentamiento que el hijo de un tendero de Manhattan supo economizar para expandir la competición por todo Estados Unidos. La primera frontera. La segunda, el mundo, llegaría con Jordan y el Dream Team de Barcelona 92, que empujó como nadie para su creación. Y los resultados están ahí: Giannis Antetokoumpo, griego y descendiente de migrantes nigerianos, conquistó el MVP la pasada temporada. Un esloveno (Doncic), un camerunés (Siakam) y un francés (Gobert) coparon el resto de grandes premios el pasado curso. La Liga batió su récord de jugadores foráneos al inicio de esta campaña con 113. La centena es lo usual ya en la NBA. Un salto hacia adelante impensable en los albores de los ochenta.

El cuarto comisionado en la historia de la NBA supo navegar en los mares más revueltos. Cuando la niebla impedía ver el sendero correcto, él encontraba el camino perfecto para que la imagen del baloncesto norteamericano conquistara la siguiente cota montañosa, para que los ingresos por televisión, publicidad y merchandising llenaran los bolsillos de jugadores y propietarios al mismo tiempo: entre 1994 y 1998, la totalidad de la Liga y sus franquicias se valoraban en menos de 400 millones de dólares. Antes de su marcha, la cifra se disparó en su gran mayoría por encima de los 1.000 millones con contratos televisivos que pasaron de los 1.100 por cuatro temporadas hasta los 8.370 por ocho en menos de 20 años. El salario medio de los jugadores pasó de 250.000 dólares al año en 1984 a más de 5 millones.

Escándalos y expansión

Stern sobrevivió a los amaños del árbitro Tim Donaghy, al escándalo racista de Donald Sterling, las supuestas apuestas de Jordan, la Maldición del Palace y al veto al traspaso de Chris Paul desde Nueva Orleans a los Lakers. Instituyó topes salariales, contratos máximos y códigos de vestimenta. Él negoció el paso de Yao Ming a la NBA, abriendo miles de millones de dólares en ingresos con el baloncesto chino. Lideró la concienciación sobre el VIH y el SIDA. Se negó a que la competición se desbordara por los temores irracionales derivados del diagnóstico de Magic en 1991. “Cuando me permitió jugar en el All Star Game de Orlando en 1992 y luego en los Juegos con el Dream Team, pudimos cambiar el mundo”, reconoce la leyenda ‘laker’. Minorías y mujeres fueron elevadas con él a los mandos a posiciones prominentes en mayor número y frecuencia que en cualquier otra liga profesional de Estados Unidos.

En 30 años de poder absoluto, la NBA incorporó siete franquicias a la competición (Hornets, Timberwolves, Heat, Magic, Grizzlies, Raptors y Bobcats), cambió la residencia de otras seis (Clippers, Kings, Grizzlies, Nets, Hornets y Sonics) y se enfrentó a cuatro lockouts (1995, 96, 98-99 y 2013). La Liga, además, abrió 13 oficinas por el todo el mundo, organizó partidos de regular season fuera de Estados Unidos (algo pionero dentro de la grandes ligas) y fundó en 1997 la WNBA. Una evolución espectacular de manos de un hombre único que cambió las reglas del juego para siempre y que al igual que Jordan es el mejor que hubo, el mejor que habrá.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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