Doncic (31) deja claro a los Nets quién domina el All Star y la NBA

Luka Doncic está decidido a dominar la NBA y no se toma ni una noche de descanso. Ni un solo partido baja el ritmo. En la victoria frente a Brooklyn Nets, en el primero de los seis partidos consecutivos que disputarán los Mavericks en Dallas, firmó su 15º encuentro por encima de los 30 puntos. Alcanzó su 20º doble-doble del curso con 31 tantos y 13 rebotes. Se quedó a solo tres asistencias de su décimo triple-doble y así superar a Jason Kidd como el jugador con más triples-dobles en una sola temporada en la franquicia texana. Y solo es su segundo curso en la Liga norteamericana.

Se quedó a las puertas de acabar con el récord del legendario base porque tuvo que exprimirse de cara al aro rival. Sobre todo, en el último cuarto. Sin la presencia de los lesionados Kristaps Porzings (sin fecha para su vuelta) y Tim Hardaway Jr, el esloveno es el único de los tres máximos anotadores que le quedan en liza a Rick Carlisle. Pero a Doncic no le importa. Ha nacido para liderar. Para dominar los momentos fundamentales de cualquier enfrentamiento y los Nets lo sufrieron: en un cuarto periodo para enmarcar, el excanterano del Real Madrid llevó a los Mavericks a su 22º triunfo de la campaña en 34 partidos, el décimo en casa de 17, con 15 tantos. Casi la mitad de su marca de la noche. La mitad de los puntos que logró Dallas. Comenzó en el minuto 7:27 colocando el 106-100 y no terminó hasta el 123-108 a falta de 1:31 acabar.

La actuación de Luka Doncic

Él solo ató la victoria unas horas después de conocerse que es el jugador más votado para el All Star Game de Chicago tras la primera oleada de sufragios. Por delante del Giannis Antetokounmpo, último MVP de la NBA. Por delante de LeBron James, uno de los tres más grandes en la historia de la Liga norteamericana. Una proeza increíble para un chico que cumplirá los 21 años unos pocos días después de ese Partido de las Estrellas que rozó el pasado curso y que este no se le va a escapar.

Él solo acabó con un rival que se encuentra todavía a medio hacer por la ausencia de Kevin Durant hasta la próxima temporada y la extraña lesión de Kyrie Irving. El base solo ha disputado 11 encuentros por unas molestias en el hombro derecho que le han dejado en el dique seco desde el pasado 14 de noviembre, cuando disputó su último encuentro frente a Denver. Su regreso es toda una incógnita. Nadie parece querer forzar su retorno porque el equipo circula… más o menos: es séptimo en la Conferencia Este en un año de aparente transición con un balance 16-17 que le permite estar cuatro partidos por encima del noveno clasificado, Charlotte Hornets.

Su ausencia, además, da alas a un grupo que se refuerce cada día un poco más. Spencer Dinwiddie está explotando como nunca antes lo había hecho en la NBA (23 puntos y 6,3 rebotes), Caris LeVert demuestra siempre que está sobre la cancha que es un jugador especial, mientras que Jarrett Allen está aprendiendo de DeAndre Jordan, uno de los grandes pívots de la Liga. Un crecimiento fundamental y constante de piezas ‘secundarias’ que llevaron a los Mavericks al límite. Lograron arrancar el último periodo con 93-93 después de 8 empates y 9 cambios de liderato en el marcador. Finalmente cayeron. Enfrente estaba la magia eslovena de Doncic. Claudicar empieza a ser la opción más lógica.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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