Curry vuelve tras cuatro meses sin jugar, pero sus Warriors pierden…

Los Warriors tenían este jueves un elemento más con el que contar pese a que han tirado la temporada por el sumidero hace ya un tiempo. Stephen Curry, fuera durante la mayor parte de la misma –cuatro meses– tras una fractura en la mano izquierda de la que tuvo que ser operado. Regreso en un partido retransmitido a nivel nacional y en la que era la revancha de las últimas Finales, las que perdió su equipo, ante los Raptors… y tocó beber del mismo manantial del que lo hicieron en junio del 19. 

San Francisco, no ya Oakland, estaba de enhorabuena. El dos veces MVP regresaba a la alineación que ponía en liza Steve Kerr, pero teniendo de fondo la cantinela de todo el año: no va a ser el suyo ni el de su equipo. Son el peor equipo de la NBA según el balance clasificatorio, ahora de 14-49, y no han contado con Klay Thompson hasta ahora y muy poco con Curry y Green. Saben de qué va esto o deberían, toca taparse para volver la próxima campaña a ser el equipo temible que tuvo a toda la Liga firme durante un lustro. Lo de Curry, se entiende, es un regreso para coger la forma, ganar algo de feeling con nuevos compañeros como Andrew Wiggins y poco más. 

En este encuentro de goce para el aficionado medio de la NBA, victoria de los canadienses por 113-121. Y se destapó uno de los que se emparejaba con Curry: Norman Powell. El potente escolta aportó 37 puntos, el mejor registro de su carrera. 

No está Curry, como es lógico, en su punto álgido. Pero lo que le hace grande es que, sabiéndolo, pasa el testigo. No le entraban los primeros tiros y fue sacando su faceta de asistente fantástico para poner al público en pie. Damion Lee (23), su cuñado, sería uno de los que le cubriría las espaldas en lo ir anotando puntos. Tiene el toque, claro, hay jugadas dificilísimas que anota como si fuesen facilísimas, pero sufrió un pelín pese a que acabó haciendo buenos números. En defensa, la faceta que siempre se olvida pero en la que tiene una importancia capital para estos Warriors, se le atragantó como a Poole o Mulder, compañeros de backcourt

El buen hacer Paschall y Chriss en la zona para pelear contra Serge Ibaka, también entonado (13 puntos y 13 rebotes), les hacía tener más opciones de lanzar a los locales. Los Raptors ralentizaban el ritmo, sabiendo que ahí iban a tener más posibilidades de hacer daño a un equipo que en estático no está tan bien engrasado como si estuvieran todas las piezas de la cadena de montaje. 

Cuando estaba acabando el tercer cuarto se reengancharon los locales. Curry se estaba empezando a desatar y Paschall y Wiggins le seguían la corriente. Era el momento de los campeones, con el capitán Kyle Lowry a la cabeza, para poner orden y ofrecer defensa en un lado y buenas combinaciones en el otro para frenar la embestida de ese carromato que pilota, de nuevo, el número 30 de Golden State.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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