¿Necesidad o virtud? El coronavirus podría obligar a la NBA a cambiar su formato

La crisis del coronavirus ha dejado a la NBA muda. La competición norteamericana está suspendida, hay tres jugadores que han dado positivo y Estados Unidos inenta reaccionar ante una pandemia que nación en Wuhan (China), tiene ahora su foco principal en Europa y no ha tardado en llegar a América, donde la incidencia todavía no es tan grande como en países como España o Italia. La situación para el deporte norteamericano es inédita: competiciones paradas, jugadores en cuarentena y sin salir de casa y resoluciones sobre la marcha ante un virus cuya incidencia cambia en cuestión de horas.

Sin embargo, todo tiene su lado bueno, y aunque es difícil sacarlo de la situación actual, también es cierto que la aparición del coronavirus y el más que seguro retraso de una temporada que se quiere reanudar sí o sí pueden permitir cumplir una serie de medidas que han estado en discusión durante los últimos meses y que ahora pueden convertirse en realidad.

La NBA seguía, hasta hace nada, vueltas con el análisis de su formato, su calendario y, en general, su producto, con el ánimo de tratar de seguir adaptándose a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de consumo. En el mejor momento de su historia en cuanto a ingresos y popularidad, la liga pasa ahora por un bache de audiencias televisivas y ha tenido que navegar el grave conflicto con China (y su gigantesco mercado) del pasado verano. De lo que no hay duda es de que, con Adam Silver al frente, la NBA se muestra abierta a cualquier posible cambio y propuesta. Ya ha transformado radicalmente el All Star Game, por ejemplo, y trata de aprobar un nuevo formato con menos partidos de Regular Season, un torneo paralelo al estilo Copa (o March Madness) y unas semifinales de playoffs sin división por Conferencias, entre otros cambios ciertamente revolucionarios. Así que casi cualquier opción está sobre la mesa si la liga y todos sus actores consideran que es apropiada y que puede ser beneficiosa.

La última propuesta es más sencilla que esa que la NBA ya ha planteado oficialmente a las 30 franquicias… pero también revolucionaria. Y viene de uno de los equipos, Atlanta Hawks, cuyo CEO plantea un enfoque totalmente nuevo del calendario. Para él, Steve Koonin, y tal y como explicó en una de las mesas redondas del SSAC (MIT Sloan Sports Analytics Conference) de Boston, la temporada regular debería retrasarse unos dos meses y comenzar a mediados de diciembre y no a mediados de octubre, como sucede ahora. Esto llevaría las Finales a agosto (ahora se juegan en junio), claro. Algo que antes era impensable pero que puede convertirse en una necesidad por culpa del coronavvirus.

«La relevancia produce ingresos. Si generamos relevancia, los ingresos llegarán», aseguró Koonin, tal y como recogía Tim Bontemps en ESPN. El objetivo de esta modificación sería dejar de competir tan directamente con el football. Ya esa NFL, College o hasta de instituto. Y lograr que la NBA sea más seguida desde el principio y que no se considera para el público generalista que la jornada de Navidad es algo así como el inicio oficioso de la temporada. En verano, la liga solo se enfrentaría a la MLB. Así describe Koonin esa estrategia ante el fútbol americano: «Si King Kong está en la puerta principal de tu casa, puedes salir por la trasera y escapar. No estás obligado a salir por esa principal y enfrentarte con él mano a mano».

«No hay que reinventar nada, solo replantearse la relación con la competencia», dice Koonin, que recibió la aprobación, en la misma charla, de Evan Wasch, vicepresidente de estrategia y análisis de la NBA: «No hay problema en plantear una posibilidad así«. Un cambio así, en todo caso, necesitaría la aprobación de franquicias, jugadores, televisiones… el convenio colectivo tiene vigencia hasta 2024 (con opciones de salida) y el contrato televisivo hasta 2025. Uno de los posibles problemas sería ubicar las Finales en agosto, mes en el que tradicionalmente las audiencias televisivas son bajas. Koonin cree que se puede hacer la lectura inversa y plantearse que quizá eso sea así proque en ese tramo veraniego no se ofrece un producto premium al telespectador. «Se hizo una NBA pensada para los tiempos de los anunciantes y no de los aficionados», concluye.

Ahora, la posibilidad es más real que nunca. Si la liga se acaba reanudando, algo para lo que faltan mínimo ocho semanas, las Finales se disputarían a finales de julio o principios de agosto. Esto provocaría que el draft de la NBA se retrasara hasta finales de ese mismo mes, y que la agencia libre, la Liga de Verano y diversos eventos veraniegos fueran los que coincidieran con el football.. hasta diciembre, cuando empezaría la siguiente temporada regular. La nueva situación permite revisar el convenio, al menos para el futuro próximo, y solo falta por ver si la situación se acaba manteniendo en el futuro o si, por el contrario, es solo temporal.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*