Kerr, Horry, Fisher… 20 grandes momentos de héroes inesperados

La NBA es ese lugar en el que todo es posible. Cualquiera puede triunfar, todos pueden ganar y las hazañas, los tiros imposibles, las acrobacias de videojuego y las remontadas históricas pueden tener lugar cualquier noche. También, y esto es innegable, aparecen de cuando en cuando actores secundarios que deciden partidos, eliminatorias de playoffs o incluso, en ocasiones, campeonatos. Es ahí dónde no siempre han sido las estrellas las protagonistas, en esas pequeñas (o más bien grandes) hazañas que han permitido a baloncestistas no tan talentosos entrar en una historia que da oportunidades a todos pero en la que no todos tienen hueco.

A continuación, vamos a nombrar 20 grandes nombres que acompañan a 20 grandes momentos en los que la estrella del equipo ha sido rescatada por un secundario de lujo o por alguien que ha aparecido de manera inopinada para sentenciar una serie de playoffs o poner la directa hacia el anillo. Muchos de ellos son conocidos, pero otros no lo son tantos y sin embargo, han sido claves para decantar la balanza en momentos determinados. Advertimos, eso sí, que no todos estos grandes momentos han acabado en anillos y que pertenecen, como cualquiera de estas clasificaciones, a la subjetividad de la que es imposible desprenderse en estos casos. Habrá más seguro, algunos incluso más importantes. Pero aquí están los que hemos seleccionado.

Robert Horry (cuarto partido de las finales del Oeste, 2002)

Es el hombre por excelencia en este tipo de ránkings y uno de los mayores ejemplos de la historia que han sabido estar en el momento y el lugar adecuados. 7 anillos en total, el que más en la NBA moderna por encima de Michael Jordan (6) y solo por debajo de esos Celtics de Bill Russell, allá por la prehistoria de la Liga. 2 con los Rockets, 3 con los Lakers y 2 más con los Spurs en unos movimientos en el mercado medidos y estratégicos que le permitían siempre optar al anillo. Eso sí, Horry ha sido esencial en los playoffs en numerosas ocasiones. Era uno de esos jugadores convencidos de que tenía que justificar su contrato en esos momentos. Si fue clave en el séptimo del 2000 contra los Blazers y en el tercer partido de las Finales de 2001 contra los Sixers, su momento clave fue en 2002. Los Lakers caían por 40-20 en el primer periodo del cuarto partido de la eliminatoria, y remontaban para tener balón y forzar la prórroga evitando así un 3-1 camino a Sacramento (los Kings eran sus rivales) que habría sentenciado prácticamente la eliminatoria. Con 97-99 en el marcador y tras tiempo muerto de Phil Jackson, Kobe falló una bandeja, O’Nela no pudo concretar con el rebote y Vlade Divac, pívot visitante, palmeó el balón para alejarlo de la canasta. Ahí estaba Horry, en la parte frontal de la línea de tres, para anotar sobre la bocina un triple que rescataba a los Lakers de una situación ignominiosa y empataba la eliminatoria. El Staples, siempre tan calmado, estalló. «Ha sido suerte», dijo Divac después. «Debería leer los periódicos, no es la primera vez que hago esto», respondió Horry. Los Lakers ganaron la serie, una de las mejores de la historia, en el séptimo con 11 puntos, 11 rebotes y 4 asistencias de Horry y pusieron camino al three peat y la confirmnación de la dinastía. Y el ala-pívot, ya con los Spurs, todavía tuvo tiempo de hacer de las suyas en las Finales de 2005 ante los Pistons… aunque eso es otra historia. Increíble lo del siete veeces campeón, que apenas promedió 7 puntos y 5 rebotes en una carrera profesional en la que fue muchas veces protagonista.

John Paxson (sexto partido de las Finales, 1993)

Michael Jordan no ganó solo, eso es una obviedad. Pero le debe mucho a John Paxson, un base seguro y entregado al juego colectivo y a lo que Phil Jackson tanta atención prestaba, la abnegación. 7 puntos por partido fue lo que promedió durante su carrera y apenas 4 en la 1992-93, en la que los Bulls alcanzaban sus terceras Finales consecutivas. Paxson, que fue titular solo en 8 de los 59 partidos que disputó esa campaña, sería clave para el devenir del anillo cuando, a escasos segundos del final del sexto partido en Phoenix, recibió un pase de Horace Grant para anotar el triple que ponía el 99-98 y daba el anillo a su equipo, liberándolo de tener que jugar un séptimo en campo ajeno en el que los Suns de Charles Barkley, que ganó el MVP ese año, tendrían una ligera ventaja. El tercer anillo consecutivo elevaba a Jordan al olimpo, aunque todavía le quedaba mucho por subir tras su partida, después de ese año, y regreso en 1995. Para el recuerdo quedará ese tiro de Paxson, natural de Ohio, que cerró una serie en la que por cierto, Jordan promedió 41 puntos por partido. Casi nada.

P.J Brown (séptimo partido de las semifinales del Este, 2008)

Muchos se acordarán de este jugador, que estuvo en los Heat de Riley y Alonzo Mourning a finales de los 90 y fue incluido en tres ocasiones en el segundo mejor quinteto defensivo (1997, 1999, 2001). Gran defensor, se ganó a finales de esa década e inicios de siglo XXI la merecida fama de ser uno de los más sucios de la NBA y pasó por Nets, los ya mencionados Heat, Hornets y Bulls antes de llegar a los Celtics como uno de esos hombres veteranos y con experiencia que Doc Rivers, con su big three (Allen, Garnett y Pierce) consolidado tras una fase regular tremenda (66-16) quería para los playoffs junto a Sam Cassell. Los Celtics no tuvieron tantas facilidades en la post temporada como en el resto del año, y tras superar en siete partidos a los Hawks se verían también abocados al séptimo contra los Cavaliers de LeBron. Allí, entre un duelo tremendo entre Pierce (41) y El Rey (45), emergió un Brown que disputó 20 minutos y se fue a 10 puntos (máximo de toda la temporada) y 6 rebotes con una gran defensa. Cuando anotó un tiro en suspensión dentro de los últimos 5 minutos, Mike Breen, comentarista de la TNT, le llamó «the unlikely hero«. El héroe inesperado. Justo lo que fue en ese partido, en el que los Celtics sobrevivieron y pusieron la directa a su primer campeonato en los últimos 22 años. Una larguísima espera…

Steve Kerr (sexto partido de las Finales, 1997)

Fue el gran momento de una de las mentes más brillantes de la historia de este deporte. Un hombre que apenas pasó de los 25 minutos de promedio en temporada regular ni de los 8,6 puntos por partido, su máxima. Un jugador que disputó casi 910 partidos en su carrera pero que solo fue titular… en 30. Y solo en uno de los 701 últimos que jugó. Estadísticas que dejan a cualquiera con la boca abierta. Seguramente y en esta lista, estemos hablando del que más éxito alcanzó teniendo menos protagonismo. La máxima en su carrera fueron los 21 puntos alcanzados durante la 1997-98. Eso sí, Kerr era alguien seguro, que defendía decentemente y que mejoraba en playoffs, siendo un seguro en los instantes finales de partido y con un gran tiro exterior, llegando a promediar en la fase final 2002-03 con los Spurs, última que disputó, un 83% (¡¡!!) en triples. Sin palabras. Tuvo su momento de gloria en las Finales de 1997, cuando ya habían pasado meses del episodio en el que recibió un uñetazo de Jordan, su compañero de equipo, en un entrenamiento. Tras el flu game (partido de la fiebre) en Satl Lake City, los Jazz mostraron una inopinada resistencia y llegaban empate a los segundos finales del sexto encuentro. Allí, Jordan doblaba para Kerr, que anotaba en suspensión y daba la victoria a Chicago (con un postrero mate de Kukoc tras robo en la última jugada). Fue el momento álgido como jugador de alguien que comprende la NBA como nadie (a pesar de sus escasos 6 puntos por partido de su etapa como jugador), algo que ha demostrado con sus declaraciones, en los despachos de los Suns y, de manera definitiva, como entrenador de la dinastía de los Warriors.

Derek Fisher (cuarto partido de las Finales, 2009)

Otro clásico de este selecto grupo y del que se podrían sacar varios momentos. Los 15 puntos por partido de los playoffs del 2001 y sobre todo el tiro ganador con esas famosas 4 décimas del quinto partido de las semifinales del Oeste en 2004 ante los Spurs ya forman parte de la carrera de este base, compañero inseparable de Kobe Bryant y con un promedio de 8 puntos por partido durante su carrera. Podríamos quedarnos, en lo que se refiere a momentos, con ese 2+1 del tercer partido de las Finales del 2010 contra los Celtics, uno después de encajar los 8 triples de un Ray Allen al que defendía y un encuentro en el que a la conclusión y según reveló Phil Jackson, no pudo contener las lágrimas. Pero vamos a irnos al cuarto del 2009 contra los Magic. Ahí, Fisher primero forzó la prórroga con un triple inapelable ante Jameer Nelson y luego sentenció con otro tras recibir el pase de un Kobe que bien pudo cometer falta ante el propio Nelson. Fisher se coronó en un anillo de vital importancia para él, Jackson y Kobe, que se quitaban la tortura china, sobre todo ambos jugadores, de que no podían ganar sin O’Neal y conseguían su primer campeonato desde el 2002. Gracias a esa exhibición de Fisher 12 puntos en ese partido y 13 más en el quinto, en el que los Lakers sentenciaron con Kobe como MVP de las Finales (32+6+7).

Ron Artest (séptimo partido de las Finales, 2010)

Con una carrera superior a sus antecesores en esta lista, el hoy bautizado como Metta World Peace explotó en el séptimo partido de las Finales del 2010, en la que fue la venganza de los Lakers antes esos Celtics que les ganaron dos años antes. Artest, que había llegado el verano anterior tras la marcha de Trevor Ariza, algo que inicialmente no gustó a Jackson, apenas estaba promediando 9 puntos con un 35% en tiro durante los seis duelos anteriores, pero apareció en el decisivo ante las caprochosas series de tiro de Kobe (6 de 24 para 23 puntos y 15 rebotes) y Pau (6 de 16 con 19+18). El alero se fue a los 20 puntos (7 de 18), 5 rebotes y 5 robos, maniantando a Pierce en el último cuarto (4 puntos con 1 de 5 en tiros) y anotando un triple que arrancó el júbli del Staples y el «Bang!» de Mike Breen en el que es la mejor y más recordada canasta de su carrera. Su imagen besándose los dedos y mirando al cielo con ambas manos extendidas queda para el recuerdo de los Lakers.

Ray Allen (sexto partido de las Finales, 2013)

No habría sido un héroe inesperado años antes, pero en 2013, después de llegar a los Heat traición mediante (o eso pensaron Garnett y sus Celtics) fue esencial para ganar el anillo. Allen es el mejor jugador de esta lista y promedió 19 puntos por partido en su carrera, 11 en esa campaña en la que fue suplente en los 79 partidos que disputó. Venía de anotar 21 puntos en el quinto encuentro con derrota en San Antonio, pero su momento álgido llegó en el sexto, cuando LeBron y compañía estaban prácticamente sentenciados. Tras los errores texanos en el tiro libre (Ginóbili falló uno y Kawhi otro), Miami tenía la oportunidad de empatar. Falló LeBron, pero Chris Bosh aprovechó la ausencia de Dunca en la pintura, que estaba en el banquillo (¿el mayor error de la carrera de Popovich?) para atrapar el rebote, dársela a Allen en la esquina y que este empatara el partido. El resto es historia: victoria en la prórroga y en el séptimo partido en el que por cierto, el escolta se quedó en 0 puntos. Allen es buenísimo, pero a esas alturas de su carrera nadie pensaba que fuera a ser el protagonista de una de las canastas clutch más importantes de la historia de la NBA. O la que más.

Nate Robinson/Glenn Davis (cuarto partido de las Finales, 2010)

Rescataron a Boston de las Finales y les permitieron llegar a un séptimo partido… que perdieron. Antes, en el cuarto, la acción conjunta de ambos hombres impidió que los Lakers ganaran sus segundo partido consecutivo en el Garden y pusieras la serie muy cuesta arriba para los bostonianos. Entre los dos anotaron 30 puntos en el partido, 15 de ellos en el último cuarto en el que el parcial (36-27) fue clave para llevarse el encuentro. Antes de eso, Davis ya tuvo su momento de gloria en el cuarto partido de las semifinales del año anterior, cuando, ausencia de Garnett mediante, anotó el tiro ganador en Orlando que habría evitado el 3-1 para los Magic en unas series en la que los Celtics cayeron en el séptimo. Robinson también tuvo el suyo en 2013, cuando militaba en los Bulls y endosó 34 puntos, 23 en el último cuarto, en el cuarto partido de la primera ronda ante los Nets. Uno con tres prórrogas.

Sean Elliot (segundo partido de las finales del Oeste, 1999)

Rik Smits (cuarto partido de las finales del Este, 1995)

Mario Elie

Andrew Toney

Vinnie Johnson

Mike Miller

Goran Dragic

Leon Powe (segundo partido de las Finales, 2008)

Rex Chapman

Eddie Johnson

Sleepy Floyd

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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