Kobe, Iverson… 10 jugadores NBA imposibles de entrenar

La NBA es una competición tan larga y con tantos partidos que ha dado tiempo a que haya episodios de todo tipo. Y como en la vida, la parte positiva, llena de historias de superación, anillos y récords, contrasta con una cara más compleja, triste o incluso mala que incluye jugadores arruinados, choques con entrenadores, relación con las drogas o malos comportamientos en determinados momentos de una carrera deportiva.

De esto último es de lo que precisamente vamos a hablar a continuación. No de episodios concretos en los que algún baloncestista no haya tenido una buena conducta, sino de aquellos que hayan sido imposibles de entrenar. Una expresión, por cierto, utilizada por Phil Jackson para describir a Kobe Bryant en la 2003-04, cuando explotó la relación del escolta con Shaq y se derrumbaron los Lakers de principio de siglo.

Precisamente este ejemplo es uno de los que vamos a citar y es acorde a lo que vamos a explicar a continuación. Esos jugadores que han sacado de quicio a sus entrenadores en algún momento de su carrera (que no en su totalidad) y que en algún momento concreto han sido inentrenables. Como en todo tipo de clasificaciones, es muy común caer en la subjetividad y en el olvido respecto a algún nombre, pero aquí están algunos (solo algunos, insistimos) de esos ejemplos (sin orden específico) que podemos encontrar en estas situaciones.

Allen Iverson

Uno de los ejemplos más claros que podemos ver en esta lista. Criado en la pobreza en las calles de Hampton, Virginia, las dificultades que pasó durante la juventud le provocaron una actitud desafiante de un jugador siempre a la defensiva con sus entrenadores. Especialmente conocida fue su relación con Larry Brown, con el que llegó a las Finales del 2001 en una temporada histórica para Philadelphia, con el MVP para la estrella y el premio a Mejor Entrenador para su mentor. Los Sixers de Iverson no volvieron a tener un éxito como aquel y no han vuelto a estar tan cerca del anillo desde entonces. Un año después de caer ante los Lakers (4-1), Philadelphia era eliminada en primera ronda por los Celtics. Tras el fracaso, Brown criticó públicamente las ausencias de su jugador franquicia en los entrenamientos. Antes, en la entrevista realizada al base, éste pronunció la palabra «entrenar» hasta 21 veces, diciento el técnico: «Ha dicho la palabra entrenar más veces de las que realmente entrena«.

La estrella, que ha tenido una dimensión cultural espectacular en la mejor Liga del mundo y que es recordado como un héroe, todavía tuvo un episodio más en los Pistons, con los que jugó en la 2008-09. Iverson empezó bien la temporada, pero cayó lesionado y no regresó hasta el 28 de marzo. En los tres siguientes encuentros jugó de suplente promediando menos de 8 puntos por partido y se quejó. «Estoy en una posición en la que nunca he estado en mi vida. Así es difícil encontrar el ritmo. Me saco el sombrero ante los hombres que son capaces de salir del banco y ser efectivos. Para mí, es difícil. Me está dando problemas«. Joe Dumars, Presidente de Operaciones (y miembro de los históricos Bad Boys), anunció tras esos tre encuentros que Iverson abandonaba la plantilla por problemas de salud, pero los rumores de desplante por su parte no dejaron de repetirse y le señalaron como culpable.

Iverson ha hecho retrospectiva de su etapa como jugador, sobre todo en lo que se refiere a su relación con Larry Brown. Ya en 2005, en una entrevista a ESPN, el base elogió a Brown y dijo que había sido un privilegio entrenar con él (el técnico ganó el anillo con los Pistons en 2004). Cuando el rostro de su mentor apareció en pantalla devolviendo los cumplidos a su pupilo, Iverson se echó a llorar. A pesar del incidente ambos se reunieron en los Juegos Olímpicos del 2004, que contaron con uno de técnico y otro de co-capitán. Y lo hicieron, de manera más emotiva, el 1 de marzo de 2014 en Philadelphia, cuando la camiseta de Iverson fue retirada.

Deron Williams

Jerry Sloan era una institución en los Jazz y en la NBA, pero una acalorada discusión con Deron Williams acabó con una carrera de casi 23 años con el mismo equipo y de toda una vida dedicada a la mejor Liga del mundo de la noche a la mañana. Deron mejoró con Sloan en el banquillo, con el que coincidió desde su llegada a la competición hasta la marcha del técnico. Con él llegó al All Star y se coló dos veces en el Segundo Mejor Quinteto, consiguiendo ser uno de los mejores bases de la competición durante tres temporadas consecutivas (en torno a 19 puntos y 10 asistencias de promedio). Sin embargo, las diferencias con Sloan, que se hicieron evidentes tras una derrota contra los Bulls, provocaron la dimisión del técnico cuando una semana antes había renovado hasta 2012. Los rumores se dispararon contra el base, que tardó años en disculparse. Sloan no volvió a la NBA y Williams fue traspasado a los Nets esa misma temporada, y nunca llegó al nivel que había exhibido con el legendario técnico de los Jazz.

Kobe Bryant

Otro clásico de este tipo de clasificaciones en la parte inicial de su carrera, especialmente en la 2003-04, temporada en la que su relación con Phil Jackson, siempre complicada, explotó definitivamente. Según el entrenador, Kobe cambió su actitud ese año de «pasiva-agresiva» a «agresiva-agresiva«. Mucho tendría que ver la acusación de violación en un hotel de Denver antes de empezar la temporada. Bryant estaba continuamente a la defensiva, se mostraba desafiante y casi ni entrenó esa campaña, desarrollando una consabida animadverisón hacia su entrenador y Shaquille O’Neal, estrella del equipo.

Un día, Kobe le dijo a Jackson que no estaba en condiciones de entrenar y éste le dijo que simplemente corriera un poco, recibiendo una respuesta afirmativa del escolta, que sin embargo no lo hizo. «Estaba siendo irónico«, respondió al ser cuestionado por su entrenador, que fue directo a decirle al Doctor Buss que traspasar a Kobe diciendo que le era «imposible«, entrenarle. El dueño sin embargo era favorable a Kobe, al contrario que el Maestro Zen, que siempre se inclinó más hacia el pívot, cuya petición de 60 millones en cuatro años Buss encontró excesiva para una estrella que empezaba a perder luz. Malone y Payton, llegados ese año para ganar el anillo, no estaban para esos juegos y todo acabó con la derrota ante los Pistons en las Finales, que aceleró los hechos. O’Neal fue traspasado a los Heat y Jackson no fue renovado, algo que se le comunicó meses antes de acabar la temporada. Kobe por su parte, sería atado gracias a un contrato multimillonario.

En nada se parecía ese Kobe al que recordamos de las últimas fechas, sobre todo ahora que ha fallecido y en su glorificación, más que merecida, han participado tanto un desolado Shaq como Phil Jakson. El técnico en concreto, que relató todo lo ocurrido esa temporada en su libro The Last Season: A Team in Search of Its Soul, en el que criticaba duramente a Kobe, regresó en 2005. Para él, el siguiente episodio que marcó la relación con su estrella fue tras la consecución del anillo del 2009, tras el cual se fundieron en un largo abrazo. «No recuerdo que nos dijimos, pero en su mirada noté que habíamos culminado una reconciliación que había tardado siete largos años en llegar«.

Darko Milicic

Número 2 del draft de la NBA del 2003, Darko Milicic jamás triunfó en la NBA. No pasó nunca de los 10 puntos por partido y nunca entró en los planes de Larry Brown en los Pistons, equipo en el que fue seleccionado y con el que ganó el anillo en su primera temporada, disputando apenas dos minutos por partido en playoffs. Pasó también por Magic, Grizzlies, Knicks y Wolves antes de jugar un solitario partido con los Celtics en la 2012-13, el último en la NBA. En Minnesota coincidió con Kevin Love y Ricky Rubio. Y con Rick Adelman, que dejó claro que el problema de este jugador estaba en su escasa ética de trabajo. «No entrena y está pasado de peso», afirmó el legendario técnico, que disputó dos Finales en los 90 con los Blazers y es uno de los únicos nueve entrenadores que han superado las 1000 victorias en la mejor Liga del mundo.

Ron Artest

Un caso complicado. Si bien no estamos hablando de una actitud tan desafiante como la que pudo tener Kobe en 2004, Artest, criado en la calle, siempre fue un hombre difícil de entender y de entrenar. Con un carácter indomable (fue uno de los desgraciados protagonistas de la pelea entre Pacers y Pistons en la 2004-05 y el que mayor sanción recibió, ya que se quedó fuera lo que quedaba de temporada). Amigo íntimo de Lamar Odom, con el que se crió, llegó a los Lakers en el verano del 2009 tras estar a las órdenes de Adelman en Kings y Rockets, donde jugó un gran baloncesto. Allí, su modo de ser fue ligeramente modulado por Phil Jackson, experto en tratar a este tipo de jugadores (ahora hablaremos de Rodman). En una ocasión se dirigió a él en voz baja y éste se lo tomó como una amenaza: «No vuelvas a hablarme así«, le reprochó. Jackson, con ayuda de su asistente Brian Shaw, aprendió a moldear el modo de ser de un jugador que acabó siendo clave para la consecución del anillo, último para los angelinos, con 20 puntos, 7 rebotes y un triple clave en el séptimo partido de las Finales de 2010 ante los Celtics.

Dennis Rodman

Otro clásico de este tipo de clasificaciones. No tuvo problemas en los Pistons, con los que se proclamó campeón en dos ocasiones en un equipo de veteranos y jugadores duros en los que es mejor no tener problemas. Pero sí en los Spurs, donde chocó parcialmente con Larry Brown y David Robinson, que se alegró con su traspaso. Costó mucho moldear su carácter en los Bulls, donde fue clave en la consecución del segundo three peat de Jordan, Pippen y compañía. Fue de nuevo el psicólogo Phil Jackson el que aprendió a manejarle y a darle lo que quería en momentos concretos. En las Finales ante los Jazz, por ejemplo, el jugador no podía pasar la noche en Salt Lake City, una ciudad mormona y con poco ambiente nocturno. Jackson le daba pues permiso para viajar a Las Vegas, donde se le veía en los casinos, fumando cigarrillos y con determinadas compañías antes de regresar a la eliminatoria, en la que llegaba tarde al banquillo en determinados partidos. Darle libertad fue la solución que encontró Jackson, que tuvo en Rodman a un caso especialmente difícil. Su carácter histriónico, sus llamativos peinados, su relación con el gobieron de Corea del Norte y sus más que cuestionados y breves pasos posteriores por Lakers y Mavs marcaron más episodios de este hombre, uno de los mejores ala-pívots de la historia y que sigue dando muchos que hablar.

Jason Williams

Chocolate Blanco Williams fue uno de los bases más talentosos e imaginativos del principio del siglo XXI. Suyo fue el pase con el codo de Rookie Challenge del año 2000 y también fue el responsable de enamorar a toda la afición del Arco Arena de Sacramento, que vibraba con las jugadas del base. Sin embargo, sus enfrentamientos con Rick Adelman eran notorios. Por un lado, asumía una cantidad de balón que el entrenador, partidario de que el juego pasara pos sus hombres altos (Divac y Webber), quería que fuera menos. Y la posición de hombre dominante dentro del vestuario y el propio liderazgo del propio Adelman era siempre cuestionado por el base incluso delante de sus compañeros. Williams fue traspasado en el 2001 como chivo expiatorio de la eliminación en semifinales del Oeste ante los Lakers (4-0) a los Memphis Grizzlies a cambio de un Bibby mucho más abnegado y entregado a lo colectivo y con el que a punto estuvieron los Kings de llegar a las Finales. Shaq, Kobe y Phil Jackson lo impidieron. El base por su parte vio su redención cumplida con el anillo del 2006 en los Heat, cuando ya había dejado de lado las florituras en pista y había aceptado otra función, que desempeñó perfectamente en un equipo en el que era el base titular por delante de, ojo, Gary Payton. Casi nada.

Dwight Howard

Curiosamente, fue cuando el pívot más aceptó los consejos que le daban cuando mejor fue como jugador. Su etapa en los Magic, con Van Gundy, acabó de manera abrupta, con el pívot haciendo la cama al hombre con el que había desarrollado al máximo su potencial, llegando a las Finales del 2009, convirtiendose en el jugador más dominante de la competición y sumando tres premios a Mejor Defensor de la temporada. El técnico se tomó la traición como algo personal y Howard se fue a los Lakers, donde también fue criticado por su carácter infantil y su poca ética de trabajo. En una etapa en la que, por cierto, tuvo choques con Kobe Bryant. Años después, Howard busca la redención en Los Ángeles, la ciudad que le vio caer y ya se ha reconciliado parcialmente con el público. El resto, lo dirá el tiempo.

Kyrie Irving

El ejemplo actual y del que nada nuevo se puede decir. Ya lo hemos hablado todo. En los Celtics acabó con la progresión que llevaba el proyecto de un Brad Stevens que siempre se ha encontrado más cómodo sin estrellas monopolizantes y unidimensionales en el vestuario. Y en los Nets, su conexión con Kenny Atkinson ha sido nula y el técnico ha acabado saliendo del equipo en plena era de los jugadores empoderados. Una pena para un talento nato que fue responsable directo del anillo que conquistó con LeBron y los Cavs en 2016. Tiempos tiene para reaccionar, pero de momento su reputación y su figura están más cuestionadas que nunca.

Shaquille O’Neal

El pívot nunca ha sido un ejemplo de desobediencia, pero tuvo sus momentos. Su problemas de peso y lo poco que se cuidaba durante los veranos provocaron que su bajón llegara antes de lo previsto, pero nunca fue tan contrario a un entrenador como al ya mencionado en este artículo Stan Van Gundy. El hermano de Jeff era el responsable de los Heat cuando llegó Shaq y el sistema, lejos del trángulo ofensivo de Jackson, no convenció al center, que se burlaba de él en rueda de prensa o en el vestuario. Stan además, contaba con la intromisión continua de Pat Riley, General Manager al que había sustituido en los banquillos. «Tenía pánico a fallar«, dijo O’Neal, que en sus memorias reconoció que en el fondo le daba «pena» Van Gundy, que acabó dimitiendo a incios de la 2005-06 cuando el equipo andaba con un récord de 11-10. Y fue sustituido por Riley, qué sorpresa. Ya lejos del intervencionismo de la eterna (y eternizada) figura de Riley fue cuando el mayor de los Van Gundy consiguió, en los Magic, practicar un fantástico baloncesto. Hasta que Howard también resultó imposible de entrenar. Otro hombre ya mencionado que se ganó a pulso, como O’Neal, su hueco en esta lista.

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