BLAZERS: paso atrás, inhumano Lillard y retorno de Carmelo

BALANCE HASTA EL PARÓN:

29-37 (9º de la Conferencia Oeste)

LÍDERES ESTADÍSTICOS:

Damian Lillard: 28,9 puntos, 7,8 asistencias y 39% en triples.

Hassan Whiteshide: 16,3 puntos, 14,2 rebotes y 3,1 tapones.

Carmelo Anthony: 15,3 puntos, 6’3 rebotes y 37% en triples.

LO MEJOR: Carmelo puede jugar y Lillard es parte de la élite

Son las dos cosas que ha confirmado la temporada, aunque es un análisis más individual que colectivo. Lillard ha explotado cuajando la mejor temporada de su carrera y se codea con la élite más absoluta de la NBA ahora mismo. Seguramente y como otras grandes estrellas en otros momentos, su rendimiento máximo ha salido a la luz de forma obligada, cuando una plantilla mermada (Nurkic, Hood) y con dificultades para sumar victorias han propiciado que se echara el equipo a la espalda. Verle jugar ha sido una delicia este año, en el que anota y asiste más que nunca, y consigue su marca individual en porcentaje de tiros de campo (46%) tirando, atención, más que en cualquier otro momento de su carrera, al igual que pasa con los triples (39% lanzando 10 por partido). Por otro lado, Carmelo ha certificado lo que por una parte ya se sabía, que no es la estrella que fue, pero dejando claro que todavía puede aportar en la mejor Liga del mundo. Ha sido irregular, pero 15 puntos por partido y su ayuda en el rebote han sido fundamentales. Entre lo bueno, destacar también el gran nivel de Trevor Ariza en los 21 encuentros disputados con la franquicia de Oregón.

LO PEOR: ¿ha tocado techo el proyecto?

Es la sensación que da con la final del Oeste del año pasado. La tónica general del proyecto de Terry Stotts ha sido conseguir entre 41 y 53 victorias en regular season (en esas cifras se han movido en las últimas seis temporadas) y caer en primera ronda de playoffs, con suerte en semifinales. El año pasado salieron favorecidos al ir por una parte del cuadro en la que cualquiera, incluso los Spurs con un poco de suerte, podrían haber pasado. Parece que el equipo no da para más, aunque los movimientos veraniegos, dando prioridad a sus dos estrellas, no parecen haber sido los más acertados (se fueron Seth Curry, Aminu…). Además, la defensa ha sido de chiste (la quinta peor de la NBA), Whiteshide produce mucho (16+14, de las mejores temporadas a nivel individual de su carrera), pero sigue sin ser el portento defensivo que debería y McCollum parece haber dado un paso atrás a pesar de anotar más que el año pasado (está en 22,5 puntos). Muchas cosas por resolver.

NOTA EN EL PARÓN: SUSPENSO

Por mucho que sean atractivos de ver, que Carmelo sea un jugador querido y que Lillard haya enamorado, lo cierto es que no se puede aprobar a un equipo que por plantilla, debería estar en playoffs incluso con las lesiones. Si bien es cierto que los Grizzlies han defendido el octavo puesto de manera tan inopinada como merecida, quedarse fuera de playoffs (estaban a 3,5 victorias) por primera vez desde que Stotts llegó a la plantilla es claramente un paso attrás en un proceso hipotecado en sus dos estrellas y que ha creado una cultura muy positiva que parece haber alcanzado su techo. Al menos, hasta que Lillard nos diga lo contrario.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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