Las 10 claves que explican el «monumental» éxito de Doncic

En tiempos de coronavirus, sin competición de por medio, en Estados Unidos le están dando al coco y tirando de inventiva y de hemeroteca a partes iguales para suplir la falta de información. Muchos periodistas se están dedicando a rescatar grandes actuaciones del pasado (la propia NBA lo hace todos los días con partidos históricos) o a revisar listas de todo tipo: mejores, peores, los trapasos que marcaron la liga, rehacer drafts, quién se merece los premios del año… Otra salida es repasar lo que ha dado de sí la temporada para intentar adivinar el futuro y entender mejor la NBA de hoy, ahora que hay tiempo para ello.

Eso es lo que ha hecho Rob Mahoney en The Ringer. El periodista dice haberse puesto los 1.111 lanzamientos que ha intentado Luka Doncic este curso. Un trabajo minucioso que le ha servido para resumir el juego del esloveno en diez puntos que, según Mahoney, explican lo bueno (que es lo más) y lo malo (que también hay algo) del jugador de los Mavericks. Una lista que define a un jugador excepcional dentro de la cancha, que en su segundo año en Estados Unidos ya se ha colocado a la altura de las mayores estrellas de la competición con una temporada «monumental».

Quién quiera saber cómo ha llegado Doncic tan alto en tan poco tiempo, aquí está el decálogo de su juego (con ejemplos en vídeo aportados por el propio autor):

1. Juego de pies y uso del cuerpo

Doncic se ha hecho famoso sobre todo por sus triples tras stepback, pero para Mahoney lo que hace realmente letal al esloveno son sus posibilidades dentro del perímetro. Cuanto más se acerca al aro más fiable es. Entre otras cosas que están incluidas en algunos de los siguientes puntos de la lista, destaca su juego de pies y el uso de su cuerpo. En estos dos casos el periodista se refiere específicamente al trayecto que recorre desde que está en la línea de tres hasta que llega a las inmediaciones del aro. Es ahí donde gracias a su capacidad para frenar, acelerar y driblar se descubre una utilización de los pies y del cuerpo (muy grande para un base) que le permite superar muchas veces las defensas cada vez más duras que ponen sobre él los entrenadores rivales.

2. Rango de visión

Si hay algo que ha llamado la atención de Doncic desde bien pequeño era la capacidad para ver a sus compañeros liberados. Pablo Laso lo tuvo claro desde el principio: «Doncic es base», repetía cuando le preguntaban si no sería mejor ponerle de alero por su altura. Quizá sea eso lo que le haga único en la NBA actual (puede que junto a Simmons y al LeBron de este año). Todos ellos bases excelentes con un tamaño que no corresponde a la posición. Con el esloveno en la cancha sus compañeros saben que en cualquier momento y desde cualquier sitio (y esto es literal) les puede pasar el balón y dejarles en situación ventajosa para anotar. Esto, que dicho no parece tan complicado, es algo que tienen muy pocos y que marca diferencias de verdad a lo largo de los partidos.

3. Cómo defenderle

Este punto en principio parece común para cualquier gran jugador, pero en el caso de Doncic se juntan una serie de características que lo hacen muy importante. Su rango de tiro es todo el frente de ataque. Su lanzamiento más característico, el triple con stepback que hasta hace poco parecía territorio solo de Harden, lo ha llevado a un nivel de perfección tan alto (la ejecución del movimiento, no el porcentaje de acierto), que ya ha habido partidos en los que se ha visto a los defensas cubrirle desde un lateral. Como por cierto se hizo famoso con Ricky sobre Harden en los pasados playoffs. Pero si te pegas a él le das la opción de meterse hasta dentro, donde gracias a su gran manejo de balón y su altura no le da miedo verse de frente con los hombres altos rivales. Y en caso de que le hayan puesto una muralla infranqueable porque se hayan cerrado con más de un jugador, es perfectamente capaz de doblar el balón fuera a un compañero. Además, en el uno contra uno es complicado encotrarle un par que se adapte a él. Si le ponen al base, su teórico defensor por posición, o incluso al escolta, Doncic va a ser más alto el 99% de las veces. Si le pones al alero, el esloveno suele ser más hábil y, además, el base rival se vuelve a quedar con alguien más alto que él. En resumen: todo un rompecabezas.

4. Balance individual-colectivo

Mahoney cree que los Dallas Mavericks juegan en el filo de la navaja. Lo dice por Doncic y se refiere al bendito problema que tienen todos los equipos en los que hay un jugador franquicia tan bueno y que necesita tener tanto el balón en las manos. En esos casos, como sucede con el esloveno, hay jugadores que pueden estar en la cancha sin tocar el balón jugadas y jugadas seguidas. En estos casos es importante que conozcan bien el rol que tienen, para que no se queden mentalmente fuera de la acción. Pero igual de importante que eso lo es también que el líder (Doncic) involucre a los demás. Que delegue, que no lo quiera hacer todo él. Que no sea un chupón, como se ha dicho toda la vida. De momento parece que la fórmula funciona, ya que los Mavs tienen unas estadísticas en ataque a la altura de las mejores de la historia, y la franquiia texana ha vuelto a puestos de playoffs.

5. Explosividad (aunque no lo parezca)

A simple vista Doncic no destaca por tener un físico impresionante y una musculatura definida, a pesar de que ha mejorado respecto a su primer año en la liga. Y por la forma de moverse en la cancha tampoco se diría que es un jugador explosivo: apenas hace mates, tapones, no es precisamente un perro de presa en defensa… Muchas de las cosas que ejemplifican la explosividad en la NBA de hoy no están en Doncic. Pero Mahoney ha descubierto que es casi imparable en velocidad. No en campo abierto sino en ataque estático. Cuando da el primer paso para rebasar a su defensor en el perímetro lo que parece un cuerpo grande y poco rápido se convierte en una masa grácil que parece ir sobre railes a una única estación: la canasta. Y lo suele hacer con una velocidad mucho mayor de lo esperado. Hasta el punto de que muchas veces las ayudas suelen llegar tarde.

6. El recurso de la media vuelta

Aquí el autor del artículo recuerda lo que este movimiento supuso para la carrera de Gordon Hayward. Se trata de hacer un giro de 360º con los pies aún en el parqué, normalmente en la zona de los lanzamientos de media distancia, esa parte de la cancha que parece maldita en la NBA moderna. Cuando Doncic penetra hay veces, no muchas, en las que la defensa rival sí que consigue cerrarle el paso. El esloveno ha descubierto este año un recurso que le está salvando de meterse en líos. Si se encuentra con un muro delante y aún no está cerca del aro, da media vuelta sobre sí mismo y en cuanto tiene otra vez la canasta de frente se levanta para lanzar. La propia acción hace que cualquier intento de taponerle por delante sea imposible por el espacio creado en el movimiento.

7. Postear

De momento no es el recurso que más está empleando y aún tiene que depurarlo, pero de vez en cuando Rick Carlisle sí que dibuja jugadas para que Doncic se quede de espaldas en un uno contra uno con su defensor que, como ya he comentado anteriormente, es más bajo que él casi siempre. El posteo, una de las jugadas más clásicas del baloncesto y normalmente reservada para los jugadores interiores, ya que se suele ejecutar en zonas cercanas al aro, también es una fórmula muy válida para los exteriores que tienen ventaja en su emparejamiento por una cuestión de centímetros. Si Doncic consigue dominar esta suerte, se convertiría en un jugador mucho más peligroso de lo que ya es.

8. Es muy difícil taponarle

Los tapones son una de las jugadas más celebradas por el público. Entre otras cosas, porque son escasos. Que no taponen mucho a un jugador no debería ser noticia, pero es que a Doncic le taponen muy pero que muy poco. Insultantemente poco para la cantidad de veces que tira a canasta. Repasemos: triples con stepback de primera calidad, lanzamientos tras media vuelta, velocidad para dejar a los rivales atrás en las penetraciones, utilización del cuerpo para beneficiarse del contacto del defensor, juego de pies para buscarles las cosquillas, manejo de balón para librar las trampas que le van poniendo… Todo lo nombrado hasta ahora convierte a Doncic en un jugador casi imposible de taponar. Para alguien que lanza una media de más de 20 veces por encuentro no es un tema baladí.

9. Rebotea sus fallos

Este punto vuelve a estar relacionado con su juego cerca del aro. Puede que hayan sido sus triples imposibles los que le hayan elevado al estrellato en el imaginario colectivo estadounidense, pero con los rebotes ofensivos se vuelve a demostrar que donde Doncic es más letal que nunca es en penetración. Incluso cuando falla. Mahoney apunta en su artículo que el esloveno es el exterior que más rebotes coge de la liga tras fallo propio y el séptimo jugador en total. Este es un dato que realmente marca la diferencia dentro de un partido. Las segundas oportunidades son básicas y en este caso Doncic suele aprovechar muchas de ellas.

10. Decisiones en los momentos calientes

El stepback y tiro de tres como seña de identidad ya se ha comentado aquí en varias ocasiones. Su efectividad no está clara. En su carrera promedia un 32,2% en triples, aunque ese porcentaje baja por debajo del 30% en jugadas en las que recibe y lanza más o menos liberado, supuestamente los lanzamientos de tres más factibles. Da la sensación, y así lo reafirman los datos, que mete más triples cuanto más difíciles parecen. Pero no es lo mismo intentar anotar así al principio o a la mitad del partido que al final, con un resultado incierto y cuando cada punto puede valer la victoria. En esos momentos no parece la opción más lógica ni funcional y Doncic se ha dejado llevar muchas veces por eso. No es lo único que hace en finales igualados o en intentos de remontadas, pero hay días concretos en los que abusa de esta opción, incluso habiendo estado desacertado en los minutos previos. Con 21 años es un jugador en pleno crecimiento, con capacidad para mejorar en casi todos los aspectos. El mental, la toma de decisiones, quizá se una de las cosas que más se tarde en dominar. En ello anda y de ello dependerá en gran parte si queda en la historia como un gran jugador, que ya está claro que lo es, o como una leyenda.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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