Bob Iger: Star Wars, Marvel, Pixar… y la NBA para Disney

Robert Allen Iger, Bob Iger, es un neoyorquino de 69 años que hace ejercicio a diario aunque tiene una prótesis en la rodilla. Eso y la edad, aunque solo la pizza hace que se salte una dieta muy estricta, hacen que le cueste horrores seguir el ritmo de Chris Paul cuando caminan juntos por las colinas de California. Tampoco es un pecado tener problemas para aguantar el paso a un jugador en activo, uno de los grandes bases de la historia, de 35 años y que es presidente del sindicato de jugadores de la NBA (NBPA). Iger y Paul son íntimos amigos desde que este último fuera traspasado a los Clippers en 2011. Entonces buscó mentor para llevar sus asuntos en Los Ángeles. Y conoció a Iger.

Michele Roberts, directora ejecutiva del sindicato, y el comisionado Adam Silver también tienen una excelente relación con Iger y Paul. Es la fórmula como comisionado, comunicación y confianza, de un Silver que dirigía la sección de entretenimiento de la NBA a mediados de los 90, cuando comenzó a hacer amistad con un Iger que se casó con Willow Bay, la presentadora del programa de baloncesto Inside Stuff. Por entonces era presidente de ABC, que ingresó en un escuadrón de Disney que pronto tuvo a Iger al frente. Con él, la compañía ha pasado en tres lustros de un valor de mercado de 48.400 millones a más de 257.000 millones. Él dirigió los acuerdos con Pixar y la adquisición de Lucasfilm (Star Wars, Indiana Jones…) y Marvel. Y él ha sido el personaje clave en las negociaciones que han acabado con la NBA en el parque de Walt Disney World, en Orlando.

Cuando Silver paró la NBA el 11 de marzo, habían pasado ya semanas desde que, el 25 de enero, Iger había cerrado el parque Shanghai Disney en China, epicentro de la pandemia. Ambos comenzaron a compartir información y datos e Iger, aficionado de los Clippers y demócrata que hizo campaña por Hillary Clinton en 2016, se coló en las reuniones de los propietarios de la NBA para convencerles de que Walt Disney World era su mejor baza… siempre y cuando lo permitiera el coronavirus: “Data, not dates”, repetía a las franquicias: volver a jugar sería cuestión de información, no de fechas.

Ese círculo de amistad que Iger compartía con Silver, Roberts y Paul hizo que las gestiones fueran charlas abiertas y sinceras, no negociaciones angulosas. Disney ya contaba con la proximidad a la NBA (junto a Turner paga unos 2.700 millones al año por los derechos televisivos de la Liga) y con las instalaciones para alojar y acoger (Walt Disney World) a la comitiva NBA y organizar la competición (el complejo Wide World of Sports de ESPN). Faltaba el golpe de fe para el apretón de manos. Y ahí tuvo un papel esencial Bob Iger, uno de los grandes responsables de que, finalmente, se vaya a poder cerrar la temporada 2019-20 de la NBA.

 

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

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