Chris Paul da un recital ante los Rockets y les manda al séptimo

Cuando los Rockets traspasaron a Chris Paul el pasado verano para acomodar a un amigo de Harden, Russell Westbrook, en su costado muchos se preguntaron qué había pasado con el anterior y si el nuevo se iba a someter al dictado. las respuestas todavía no han llegado. Paul es un personaje difícil pero un base absolutamente extraordinario y Westbrook le quitó un MVP a su ahora compadre Harden. Mucho nivel, pero no es ésa la discusión: preguntas, respuestas y, sobre todo, soluciones. Nada y todo está claro, guerra cruenta por llevar la razón en esta disputa más de despachos que de cancha. Y Paul se puede dar ya por satisfecho. Aguanta en un equipo en el que se suponía que no iba a seguir tras el inicio de temporada y ha llevado a un conjunto que sale de despedir a sus dos estrellas a la postemporada y a forzar al límite a sus ex, que se ven ya en un séptimo partido de primera ronda, con una rotación corta y exhausta y con los Lakers, favorito a todo, en el horizonte. 

Por si fuera poco para CP3, golpecito en la espalda (que no en las partes nobles, ¿o sí?) de un Russell Westbrook que se vio desnortado por completo. La cabeza del revés. Se le nota falto de confianza porque la mayoría de las siete pérdidas que cometió, la última de ellas para que se les diera por perdida la contienda, fueron por querer pasar el balón y la responsabilidad al no verse él con las fuerzas suficientes. Sale de una lesión complicada y es su segundo día dentro de las pista, se le disculpa a la vez que se debe decir que sus números (8/15 en tiros para 17 puntos) no hacen ninguna justicia al horrendo partido firmado. El jugador por el que Daryl Morey traspasó a Paul se cae en el momento en el que el también presidente de la NBPA se levanta cual monumento para decir algo así como ‘os lo dije‘. Hay partido.

De inicio se vio lentitud en los ataques. Manos reprimidas. En un bando, el miedo a perder; en el otro, el miedo a arriesgarse y perder. En el bando local salió un Danilo Gallinari ausente en otros momentos de la serie. Por parte de los texanos, Harden y más Harden. La estrategia de D’Antoni de meter a Westbrook en pausas del ’13’ ayudó a intentar meterle en la eliminatoria, pero no tiene el ritmo; metió tantos puntos porque es muy bueno, pero cuajando una actuación globalmente mala. Los Rockets se fueron ganando al descanso, pero con la mosca detrás de la oreja: pocos puntos, Oklahoma City tenía un cambio de marcha más. 

Harden tuvo que pedir ayuda porque Gordon, su segundo espada durante estas semanas, también falló hoy. House (12) desde el banquillo y Covington (18+5+5+3) temible en los dos aros aportaron luz a las tinieblas de Mike D’Antoni, que cortaba de raíz cualquier acercamiento de los Thunder y que avisaba de las faltas de concentración de sus jugadores. Y se cumplió lo que vio. Primero de la mano de Gallinari, luego con dos triples consecutivos de Lu Dort para regocijo de muchos, por último, con Paul se armó el gran problema. Donovan tardó mucho en sacar a su estrella en el último cuarto, pero justo a tiempo. No sólo sus 28 puntos (más 7 rebotes, 3 asistencias y 3 robos), sino la inteligencia para conseguirlo: hundió a Jeff Green, el alto de los bajitos Rockets, en dos acciones seguidas para que los suyos tomaran el mando, le sacó una falta de pillo a Covington a trece segundos para el final y esa pérdida de Westbrook llevó a Gallo a la línea de libres para sentenciar el 104-100 con el que se cerró este sexto y no definitivo partido.

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