Nivel de gran estrella: Sabonis arrasa en el inicio de curso NBA

Los Sixers pueden, por fin, ser ordenados, funcionales, y tan buenos como se les puede imaginar. Por fin: cosa rara, entre lesiones y gestión extraña durante los años de Brett Brown. Daryl Morey ha traído tiradores y Doc Rivers un sentido lógico en el juego. Y los Sixers están 4-1, con unas sensaciones estupendas y la promesa de, esta vez sí, llegar en buen estado de revista a los playoffs del Este. Por ahora, la tentación Harden puede esperar para Morey: estos Sixers pueden funcionar.

Los Magic eran el único equipo invicto, 4-0 por primera vez en su historia antes de caer aparatosamente (92-116) contra los Sixers en un partido sin ninguna historia: 22-38 en el primer cuarto, 40-75 al descanso después de poner la máxima ventaja en 37 puntos y anotar 8 de sus primeros triples. Si entran los tiros por fuera, es muy difícil batir a los Sixers, con Seth Curry en versión abrelatas (5/7, 21 puntos). Joel Embiid domina sin forzar (21 puntos y 9 rebotes en 27 minutos), Tobias Harris mejora en cuanto tiene cerca a Doc Rivers (le pasó en los Clippers: 20 puntos y 9 rebotes esta vez) y en el banquillo hay dos guards eléctricos, Shake Milton y el rookie Tyrese Maxey. Además, Ben Simmons maneja el ataque sin anotar mucho (9+10+8) pero también sin necesidad de hacerlo. Esta vez, para colmo, anotó un triple en el primer cuarto, solo el tercero de su carrera. Después metió otro, por acabar con lo pintoresco, Dwight Howard, que fue abucheado (hay cosas que no se olvidan) por el poco público que había en Orlando.

Una noche en la que meten triples Simmons y Howard no es una buena noche para ganar a los Sixers. Y menos sin los puntos de Terrence Ross, lesionado, y Evan Fournier, que dejó pronto el partido por molestias en la espalda. Ni Fultz ni Vucevic (correcto: 19+10) brillaron contra sus ex y los Magic perdieron la imbatibilidad aplastados por el peso de la lógica ante unos Sixers que van camino de ser, por fin, aspirantes muy serios en el Este.

INDIANA PACERS 119-CLEVELAND CAVALIERS 99

En ese Este hay que contar con los Pacers. Quizá no para las mayores hazañas, pero sí para estar ahí, hacer sudar a todos los rivales, competir duro y, tal vez, dar algún susto en playoffs y si llegan con menos lesiones y en mejor punto que en sus últimos intentos. Los problemas físicos siguen golpeándoles fuerte: a la baja conocida y ya lejana de Jeremy Lamb se suma la de TJ Warren también para largo y por culpa de una fractura en un pie. Muchos puntos fuera de juego para el equipo al que está dando un aire fresco Nate Bjorkgren, y que aplastó a los Cavaliers (119-99) gracias a un despegue en el tercer cuarto (31-17), cuando por fin se pusieron serios en defensa.

Los Cavs (3-2) van volviendo a la realidad, aunque siguen recibiendo buenas noticias de su pareja de guards jóvenes: esta vez 28 puntos y 4 asistencias de Collin Sexton y 21+5 de Darius Garland. Insuficiente contra unos Pacers que tienen la eficiencia siempre óptimo de Malcolm Brogdon, a un Victor Oladipo por fin en ruta de regreso (16 puntos, 8 asistencias), la presencia interior de Myles Turner y dos jugadores en un momento excelente, un Doug McDermott en uno de sus mejores trances de su muy irregular carrera NBA (esta vez 18 puntos y 9 rebotes) y, sobre todo, un Domantas Sabonis que está dejando claro que su billete para el All Star de Chicago fue cualquier cosa menos flor de un día. Entrando en una madurez temprana con 24 años, el lituano firmó 25 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias contra los Cavs y está en números de jugador total: 22,4+11+7,2 con un 57% en tiros de campo y un 53,8% en triples. Excepcional.

TORONTO RAPTORS 100-NEW YORK KNICKS 83

Los Raptors (1-3 ahora) por fin ganaron y, quizá aplacaron un poco una situación cada vez más enrarecida, con malas caras y Pascal Siakam castigado sin jugar por irse del banquillo antes del final tras cometer la sexta falta en la derrota ante los Sixers. Pero siempre viene bien la visita de los Knicks (100-83) especialmente si a los de Thibodeau se les olvida cómo tirar a canasta: 36,4% y un terrorífico 3/36 en triples con un 0/9 de Bullock y un 0/8 de RJ Barrett.

Aún así, y con un 2/20 desde la línea de tres de los neoyorquinos, el partido estaba 42-42 al descanso. Prueba de que los Raptors están muy, muy justos. El ataque mejoró después lo suficiente, con Alex Len aportando aplomo en las zonas. Una aparición inesperada al lado de los clásicos: 20 puntos de Kyle Lowry, 25 y 7 asistencias de VanVleet y 17 de Norm Powell. Los Raptors no salen del hospital pero evitan entrar en cuidados intensivospor ahora.

OCK THUNDER 80-N.O. PELICANS 113

Otra paliza en una temporada de palizas. Más mal que bien, los Thunder estaban vivos cerca del final del tercer cuarto (67-77) pero se hundieron después, precisamente cuando los Pelicans se quedaron sin Brandon Ingram (20 puntos, 7 rebotes), expulsado de forma rigurosa. El partido se resolvió en un pésimo último cuarto de los locales (parcial de 7-28), que terminaron con una línea de tiro penosa (37,5% en tiros de campo, 31,3 en triples, 33,3 en tiros libres), 19 pérdidas y solo dos jugadores en dobles dígitos, Al Horford y Mike Muscala, mientras Dort se consumía en el banquillo por problemas de faltas. Como Zion Williamson, que se quedó en 12 puntos y 5 rebotes en solo 17 minutos.

Stan Van Gundy está consiguiendo que los Pelicans (3-2 ahora) defiendan mejor, suficiente ante los pobrísimos Thunder (1-3), un equipo con toda la atención puesta en el futuro. Lonzo Ball acabó con 16 puntos, 8 rebotes y 9 asistencias, Bledsoe anotó 17 puntos y Steven Adams, que se medía a sus Thunder, sumó 14 puntos y 10 rebotes. Willy Hernangómez no jugó.

 

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