«Habría envejecido 15 años siendo el mentor de Harden»

El fichaje de Harden por los Nets ha revolucionado la NBA. En Brooklyn se ha formado uno de los big threes más talentosos de la historia de la noche a la mañana, lo que ha supuesto un nuevo capítulo en la era de los jugadores empoderados y ha provocado que todas las miradas se giren a mirar a a un equipo que tiene una calidad enorme pero, a la vez, una cabeza que cuestiona sus posibilidades de anillo. De momento, La Barba ha conseguido salir de los Rockets, su principal objetivo, y recalar en una franquicia que es candidata legítima a un anillo que el escolta nunca ha conseguido. Su unión con Kevin Durant y Kyrie Irving convierte a los Nets en favoritos, pero también llena de interés una apuestas que nadie se atreve a hacer con plena seguridad. El talento está ahí, a raudales, y eso es innegable. Los vaivenes emocionales de tres hombres tan polémicos como extraordinarios a la hora de jugar al baloncesto, también. Y si Kyrie ya ha hecho saltar las alarmas con su errático comportamiento, muchos vaticinan que es cuestión de tiempo que la situación implosiones. Egos, un solo balón para tres estrellas que lo necesitan, muchas posiciones descubiertas por culpa del traspaso, un entrenador (Steve Nash) novato…

Motivos hay para preocuparse, pero sería atrevido despreciar el talento en una Liga que suelen conquistar equipos que lo tienen siempre en exceso y de manera objetiva. Y, para hacer frente al poderío de los todopoderosos Lakers de LeBron James y Anthony Davis, o a los Clippers de Kawhi Leonard y Paul George (entre otros muchos), se necesita calidad en estado puro. Y de eso andan sobrados los Nets, que si consiguen centrarse durante los próximos seis meses (o incluso menos) y alejar todo lo posible la polémica que siempre suscitan sus estrellas, pueden encontrarse con un premio muy grande para un equipo en el que todo puede salir bien… o todo mal. Con ellos, nunca se sabe.

Ahora bien, mientras la historia sigue su curso, muchos analistas han empezado a echar cuentas para comprobar quién ha sido el ganador y quién el perdedor del traspaso. Y entre todos ellos, ha surgido la opinión de un veterano como Udonis Haslem, que ha hablado jocosamente del tema. Recordemos que los Rockets, presos de las prisas, se quedaron con un botín menos; los Sixers prefirieron no tocar a Simmons y los Celtics, tal y como se ha filtrado, tampoco quisieron traspasar a Jaylen Brown y Marcus Smart. Sin embargo, ya pocos se acuerdan de que los Heat, al igual que los Bucks, fueron candidatos a hacerse con los servicios del escolta. Eso sí, Haslem, un jugador que es casi un asistente (disputó sólo cuatro partidos el curso pasado y en este todavía no ha debutado), ha dado su punto de vista de la situación, y ha señalado que Harden no podría haber recalado en Miami por sus hábitos. Concretamente, los que le relacionan con la fiesta, una parte de su vida muy conocida y de la que ha hecho gala en otras ocasiones.

Me desperté y vi el traspaso. Me pilló dormido. Me desperté y dejé caer el maldito teléfono. No podía creérmelo. Sabía que no lo íbamos a fichar. No puedes traer a James Harden a Miami. Por mucho que deseara que eso funcionase, en mi mente siempre concluía: ‘No hay manera‘”, asegura la institución de los Heat en el último episodio de Complex Sports Podcast. “Habría envejecido 15 años tratando de ser su mentor aquí. Habría tenido que mudarme a la casa de invitados para vigilarlo de cerca”, añadió humorísticamente. Los Rockets pidieron, según algunas versiones, a Tyler Herro para poder hacer el traspaso, pero Pat Riley decidió ser conservador. Como muchos otros. Si acertaron o no, sólo lo dirá el tiempo. De momento, La Barba está en Brooklyn y quiere el anillo. Para saber el final de la historia, tendremos que esperar.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*