Kyrie, Durant y nadie más

Mejor… imposible. De la película protagonizada por Jack Nicholson y Helen Hunt en 1997 podemos sacar el titular, para hablar de los Nets. Y, en particular, de Kyrie Irving y Kevin Durant. De Melvin Udal (el protagonista, interpretado por el actor) podemos sacar al talentoso base, que no tiene trastorno obsesivo-compulsivo pero ha sido considerado inaguantable en muchos sitios, y es difícil de entender hasta para él mismo. Eso sí, en nada se parece Carol Conelly a Kevin Durant, polo opuesto de otro ser extraño y difícilmente comprensible. Pero claro, mejores en lo suyo es imposible que sean dos jugadores que suelen copar la portada de los periódicos por su mala cabeza más que por su talento, una dinámica que se repite mucho más en el playmaker que en el alero, pero que define a los dos de una manera muy clara, y a la vez muy confusa: ambos se mueven en esa fina línea que separa al héroe del villano, son amados y odiados a partes iguales, tienen tanta calidad como irreverencia y son capaces de lo mejor en pista y de lo peor en sus declaraciones, actitudes y, muchas veces, también en lo referente a las formas.

La metáfora no está hecha para la película, pero sí para un titular que define perfectamente lo que hemos visto en pista ante los Suns. El equipo que dirige Monty Williams suma 16 victorias en los últimos 20 partidos, una cifra balsámica gracias a la cual están luchando con uñas y dientes ante los Jazz por el primer puesto de la Conferencia Oeste, del que ahora se sitúan a dos victorias. Y, sin embargo, no han podido contra una franquicia que, a pesar de estar asolada por bajas constantes, siguen demostrando su eterno talento y opositando para un anillo para el que parecen los mejor posicionados. Todo dentro, claro, de una dinámica extraña y de la que es imposible adivinar y conocer nada. El coronavirus, el calendario condensado y las constantes lesiones hacen muy difíciles las predicciones. Y el carácter y la cabeza de los Nets, en particular de sus tres estrellas (James Harden sigue siendo baja), no hace que sea más sencillo intentar aventurarse a hacer cualquier tipo de vaticinio.

Ante los Suns, la exhibición fue total por parte de ambas de estrellas. Kyrie Irving finañizó con 34 puntos, 6 rebotes y 12 asistencias en una serie de lanzamiento espectacular: 10 de 19 en tiros de campo y un increíble 5 de 7 en triples, incluido un 9 de 9 en tiros libres. Al descanso ya llevaba 24 puntos y en la segunda mitad dio el relevo a un Durant que fue suplente, ojo, por tercera vez en su carrera. Venía de una lesión, solo había disputado 24 partidos esta temporada (ahora son 25), pero ha conseguido 33 puntos en tan solo 28 minutos (24 en la segunda mitad), con 6 rebotes y 4 asistencias, un 12 de 21 en tiros de campo y un buen 2 de 3 en triples. Ambas estrellas han sido los líderes y el alma de una exhibición ante una de las entidades más en forma de la NBA, y han involucrado a todos en el proceso: hasta cinco jugadores han llegado a los dos dígitos en anotación, han lanzado con un 46,4% en triples, se han impuestos a sus rivales en rebotes y asistencias, sabiendo controlar los minutos decisivos y aguantando las embestidas del rival en los momentos clave.

¿Y en los Suns? Un poco de todo y mucho de nada. El equipo de Monty Williams hizo un buen partido, pero no pudo con el talento de sus rivales. Estuvieron por delante hasta el segundo cuarto, cuando la entrada de Durant cambió el sino del partido. En medio de todo ello, 36 puntos de Devin Booker, 20, con 13 rebotes de DeAndre Ayton, 14 tantos, 4 rebotes, 8 asistencias y el arreón final de un siempre correcto Chris Paul (con 6 pérdidas esta vez), y 20 tantos con 14 rechaces de Torrey Craig desde el banquillo. Los de Arizona, que están cuajando una temporada de ensueño, perdieron hasta 6 balones en el último cuarto (12 al final) y no tuvieron armas para frenar a un Durant que, realmente, nadie puede frenar. A los Nets (40-20, líderes del Este con un partido de ventaja sobre los Sixers) les falta por demostrar lo que saben hacer con su trío dinámico (con el que solo han disputado siete encuentro) al completo, pero lo que sí han dejado claro es que de talento van sobrados y que no hay nada ni nadie que pueda pararles cuando hacen gala de su indiscutible calidad. Mejor… imposible, que pensará Steve Nash. Él y todos nosotros, claro. Qué remedio.

Sección NBA | Baloncesto | Diario AS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*