Los Cavaliers miran a los Celtics por encima del hombro

Los Cavs tienen el momento en su poder. La racha, la frescura, ese puntito en el que te salen bien cosas que podrían no salirte en otras circunstancias. Si hasta el entrenador lo admite, es que será así. «No hay una razón baloncestística por la que tendríamos que haber ganado este partido, pero hemos tirado del espíritu colectivo», señaló J.B. Bickerstaff al finalizar este encuentro.

Los dos se van a encontrar de nuevo en la jornada del próximo lunes, pero la primera ya ha caído del lado de los Cavaliers, que se ven cuartos en la Conferencia Este, como no se han visto en otra tomando las quinielas de la previa de temporada como pulsómetro. Lo hicieron con más pundonor que baloncesto, pero gravando con un parcial entre el tercer y cuarto periodo que se fue a 24-4. No estaban ni jugando bien, los Celtics y ellos llegaban de tener sendos partidos la noche anterior y la calidad decrece en esas circunstancias, pero tomaron el mando y no lo soltaron hasta que sonó la última bocina. Los dos conjuntos están con bajas importantes, Sexton en el local y Brown en el visitante, y el aspecto físico era algo con lo que había que contar; fueron pequeños detalles los que decantaron la balanza para los de Ohio, que cerró el marcador con un 91-89

Juancho Hernangómez volvió a tener minutos que no fueran de la basura, cinco para ser exactos, y no anotó. Ricky Rubio, por su parte, compensó una mala noche de cara al aro, ya que falló trece de sus diecisiete tiros, con pases, dirección y ayudando atrás. «Como mejor está es siendo agresivo, y además es muy generoso como jugador. Queríamos al Ricky de la Selección Española, eso le dijimos cuando hablamos con él y le fichamos», dijo J.B. Bickerstaff de igual manera. 

Tuvieron que remar y bien los locales. Se quedaron en menos de diez puntos anotados en el primer cuarto, en el que Williams se imponía a Allen en un duelo interior de espigados matadores. Los Celtics seguían con la inercia pese a que venían de disputar una prórroga con Milwaukee y se notaba, por ejemplo, en Dennis Schröder, autor de 38 contra el campeón unas horas antes y responsable de responder a Garland en el segundo periodo. Los bases pegaron uno y otro por fuera, con un par de triples cada uno hasta que Boston retomó el bastón de mando. Las defensas estaban muy cerraditas, como es lógico cuando sabes que tienes debilidad física y debes protegerte, aunque en el caso de este partido el dolor llegara rápido a las piernas de todos. Williams, en un mate con choque ante Allen, cerró una primera mitad que hacía presagiar, con 14 de ventaja, sólo buenas cosas para los Celtics. Pero nada más lejos de la realidad. La noche dubitativa de Jayson Tatum terminó por ser la de todos en el cuadro de Ime Udoka. La desventaja de los Cavaliers rozó la veintena, pero empezaron a apretar las tuercas y remontaron. El parcial de 24-4 comenzó cuando faltaban algo más de tres minutos para el final del tercero y acabó cuando restaban seis para el final del cuarto, y en esos minutos Ricky fue fundamental. El español acabó con +13 en la aportación en pista, un dato que muchas veces no es fiable, y comandó una remontada en sólo siete minutos que luego dejó el terreno dispuesto para rematar la faena. Mobley, como empieza a ser habitual, se convirtió en un quebradero de cabeza para el rival por su movilidad y acierto y precisamente una jugada en la que debía recibir y Rubio decidió cambiar y colgársela a Allen sin mirar dio una ventaja clave, +2, a falta de medio minuto. Tatum anotó, Garland forzó una falta de Smart para devolver la ventaja y Schröder se jugó el último tiro sin acierto ante Osman. Con ello valió para ver a Cleveland arriba.

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